Relaciones bizantino-armenias

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Artículo

Mark Cartwright
por , traducido por Antonio Elduque
Publicado el 28 marzo 2018
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Texto original en inglés: Byzantine-Armenian Relations

La relación entre el Imperio bizantino y la antigua Armenia fue constante y diversa, con una mezcla por igual de guerras, invasiones, tratados de amistad, ayuda militar mutua e intercambio cultural. Considerada como un baluarte esencial de la frontera oriental del Imperio, los emperadores utilizaron diversos medios de influencia, desde directamente la conquista hasta regalos de títulos y tierras a los nobles armenios. La influencia también llegó en el sentido contrario, con varios importantes emperadores bizantinos de origen armenio, así como muchos individuos que ostentaron cargos militares y administrativos clave en Constantinopla y fuera de ella.

Byzantine Empire c. 626 CE
Imperio bizantino, ca. 626 d.C.
Justinian43 (CC BY-SA)

Fuentes

Hay dificultades de diversa índole para interpretar las relaciones entre Bizancio y la antigua Armenia. Además del problema habitual de las fuentes históricas antiguas, con un sesgo inherente hacia los gobernantes, las familias nobles y los políticos importantes, hay que tener en cuenta la localización geográfica cambiante de Armenia a lo largo de los siglos y sus frecuentes divisiones y subdivisiones por los sucesivos imperios de la región. También hay problemas con las fuentes primarias, que pueden estar impregnadas de nacionalismo o ser incompletas, con omisiones intencionadas. También hay prolongados silencios en el registro histórico, especialmente entre el 730 y el 850 d.C. y entre el 925 y el 980 d.C. Sin embargo, se puede dibujar una imagen razonable de las relaciones entre los dos estados; el historiador T.W. Greenwood, a modo de resumen, subraya tres hechos destacables de esta relación:

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En primer lugar, las relaciones fueron continuas… En segundo lugar, se desarrollaron en diversas capas… parece muy probable que los señores de rango inferior y los obispos estuvieran también en contacto a lo largo de la historia de Bizancio… En tercer lugar, fueron recíprocas. Bizancio deseaba asegurar su flanco oriental y por lo tanto buscaba atraer a su servicio a clientes armenios. Al mismo tiempo, los príncipes armenios miraban hacia Bizancio para promover su propio estatus dentro de Armenia mediante la concesión de títulos, regalos y dinero…no es casualidad que el ejército bizantino – y luego el estado – se llenara de hombres de origen o ascendencia armenia. (Shepard, 363-4)

Una posición estratégica

La antigua Armenia, por su localización geográfica y su importancia estratégica en el control del acceso a Mesopotamia desde Asia Menor (y viceversa), había sido durante mucho tiempo un trozo de territorio codiciado por los imperios que dominaron la región en un momento dado. Quien tuviera el control de la llanura armenia del Ararat podía lanzar desde allí un ejército al ataque tanto hacia el este como hacia el oeste. La situación no había cambiado desde el siglo IV d.C. y el auge del Imperio bizantino, con su capital en Constantinopla. El principal oponente y rival territorial de Bizancio era el Imperio sasánida de Persia (224-651 d.C.). Desde el 252 d.C., creció la ambición de los sasánidas de gobernar directamente en Armenia, y atacaron diversas ciudades. Bizancio se opuso a esas incursiones, en defensa del statu quo.

Teodosio I y Sapor III acordaron dividirse formalmente Armenia entre el Imperio bizantino y la Persia sasánida.

Siguió un siglo de disputa por el control de Armenia, que alcanzó su máximo cuando Sapor II, el gobernante sasánida (r. 309-379 d.C.), atacó Armenia en el 368 y 369 d.C., destruyendo varias ciudades. Una década más tarde, el emperador Teodosio I (r. 379-395 d.C.) y Sapor III (r. 383-388 d.C.) acordaron dividir formalmente Armenia entre el Imperio bizantino y la Persia sasánida. De ahí en adelante, la parte armenia controlada por el Imperio romano desaparece prácticamente de la vista histórica, con reapariciones esporádicas sólo cuando le interesó a los historiadores bizantinos.

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Armenia persa

Para aclarar la relación de Bizancio con su parte de Armenia, es conveniente mirar por encima de la valla diplomática, hacia el lado persa. A partir del 428 d.C., Persia situó gobernantes marzpan (virreyes) en su mitad del país (Persarmenia), un sistema que perduraría hasta el 651 d.C. En representación del rey sasánida, el marzpan tenía total autoridad civil y militar. Como consecuencia del imperialismo cultural persa, surgieron protestas entre la nobleza y el clero armenios, que alcanzaron su cúspide con la sucesión del rey persa Yazdgerd II, en el 439 d.C. Los gobernantes sasánidas sospechaban desde hacía tiempo que los cristianos armenios eran todos espías de Bizancio, pero Yazdgerd era un defensor entusiasta del zoroastrismo, y el arma de doble filo de la política y la religión iba a hacer ver a Armenia su cruda realidad.

Battle of Avarayr
Batalla de Avarayr
Karapet Berkretsi (Public Domain)

En mayo o junio del 451 d.C., en la batalla de Avarayr, en el actual Irán, los armenios sublevados contra la opresión se enfrentaron a un poderoso ejército persa. Los aproximadamente 6.000 armenios, liderados por Vardan II Mamiconio, lamentablemente no pudieron contar con la ayuda del Imperio bizantino cristiano, a pesar de la embajada enviada con ese objetivo. Quizás no es sorprendente que el marzpan Vasak de Syunik, apoyado por los persas, tampoco participara en la batalla. Los persas, mucho más numerosos que sus oponentes y desplegando un cuerpo de élite de “Inmortales” y una hueste de elefantes de guerra, consiguieron la victoria con facilidad y masacraron a sus adversarios; ‘martirizados’ sería el término utilizado por la Iglesia armenia a partir de entonces. La batalla se convirtió en un símbolo de resistencia, con Vardan, que murió en ella, incluso santificado.

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Armenia bizantina

Mientras tanto, a partir del 387 d.C., los bizantinos habían dividido su parte de Armenia en dos: Armenia I en el norte y Armenia II en el sur. Cada una tenía un gobernador (praeses), que era responsable ante el gobernador (vicar) del distrito administrativo imperial o diócesis de Ponto, quien a su vez lo era ante el Prefecto del Pretorio del Este. Aparte del cobro de impuestos y de la prestación del servicio militar para Bizancio, el control por parte de Constantinopla era ligero, aunque tenía estacionadas de forma permanente una legión y unidades de caballería adicionales. La burocracia del imperio en las dos regiones era desempeñada por miembros de la nobleza armenia aunque, al menos desde el punto de vista administrativo, Armenia estaba integrada completamente en el Imperio bizantino.

A partir del siglo V d.C., algunas ciudades prosperaron notablemente, especialmente Artashat, que se convirtió en un importante nexo comercial entre los imperios bizantino y persa. En el 536 d.C., cuando el emperador bizantino Justiniano I reorganizó la administración de la región, Armenia quedó dividida en cuatro áreas o provincias (Armenia I-IV), cada una con su capital. Las leyes bizantinas se fueron introduciendo más profundamente en la sociedad armenia, especialmente en temas tales como las herencias. Anteriormente, los nobles armenios legaban sus tierras a sus hijos (o en caso de no tenerlos, a su hermano), sin derecho a herencia por parte de las mujeres. Justiniano lo cambió, de forma que las mujeres podían heredar legalmente las propiedades de sus padres. Más que un movimiento por los derechos de la mujer, el cambio en la ley iba destinado a debilitar el control absoluto de los clanes armenios tradicionales sobre las haciendas rústicas, haciendo posible que las mujeres traspasaran la propiedad familiar a sus maridos, que podían ser externos a la estructura del clan, o incluso extranjeros. Algunos clanes opusieron resistencia a los cambios – el gobernador de Armenia I fue asesinado en una revuelta en el 538 d.C. –, pero finalmente no tuvieron el poder político suficiente para evitarlos y los que continuaron resistiendo fueron deportados, especialmente a los Balcanes.

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Se produjo una división entre la nobleza armenia, cuando algunos clanes apoyaron a Persia y otros favorecieron a Bizancio.

La continua prosperidad de Artashat se evidencia por un edicto del 562 d.C., que confirmaba a la ciudad como uno de los tres únicos puntos de comercio entre los imperios bizantino y persa, con una aduana, supervisada por funcionarios, conocida como “cuentas comerciales” o comites commercium. A finales del siglo VI, Armenia volvió a ser objeto de disputa entre Persia y el Imperio bizantino, de forma que se volvió a realizar otra división en el 591 d.C., por la cual el Imperio bizantino adquirió dos tercios de Armenia. Por ese nuevo acuerdo, la importante ciudad de Dvin, antigua capital, pasó a ser una ciudad fronteriza entre las dos esferas de influencia y, en consecuencia, territorio en disputa. Dentro de Armenia, además, se produjo una división entre la nobleza, cuando algunos clanes apoyaron a Persia (p. ej. los Bagratuni), y otros favorecieron a Bizancio (p. ej. los Mamiconio).

Un ejército bizantino del emperador Heraclio (r. 610-641 d.C.) atacó Dvin en el 623 d.C., aunque lo peor estaba por llegar. En el 627 d.C. estalló una guerra total entre los sasánidas y Heraclio, con Armenia entre los dos fuegos. Esa campaña acabó con el control sasánida de Armenia, aunque el control bizantino duró poco, tras la rápida ascensión de un nuevo poder en la región, el Califato omeya, que conquistó Ctesifonte, la capital sasánida, en el 637 d.C. Armenia fue conquistada por los árabes desde Damasco en el 640 d.C., aunque los emperadores bizantinos no la abandonaron, y en el 642 d.C. Constante II (641-668 d.C.) atacó Dvin, aunque sin éxito. A partir del 701 d.C., tras décadas (y con mucha frecuencia anteriormente) de desempeñar un papel de peón estratégico en un conflicto de imperios entre árabes y bizantinos, Armenia se convirtió en una provincia del Califato omeya.

Umayyad Conquest, 7th & 8th Centuries CE
Conquista omeya, siglos VII y VIII
Romain0 (Public Domain)

Manzikert y el Califato omeya

El emperador bizantino Constantino V (r. 741-775 d.C.) atacó Armenia entre el 746 y el 752 d.C., aprovechando la guerra civil que distraía al Califato omeya. El Imperio bizantino ejercería una influencia aún mayor sobre Armenia a partir del siglo X. Hechos destacables incluyen la ayuda de los bizantinos a los Bagratuni a establecer su reino en el 914 d.C., la invasión del emperador Juan I Tzimisces (r. 969-976 d.C.) en el 974 d.C., la anexión de la provincia de Tayk en el 1000 d.C., la conquista de la capital armenia Ani y caída del Reino bagratuni en 1074 d.C., y la conquista de Kars en 1065 d.C.

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En agosto de 1071 d.C. tuvo lugar la decisiva batalla de Manzikert. Librada en suelo armenio, al norte del lago de Van, entre los ejércitos del Imperio bizantino y los turcos selyúcidas (una tribu nómada de la estepa asiática), fue una de las peores derrotas de los bizantinos en su historia, si no en los números sí como mínimo en el efecto psicológico. El ejército selyúcida victorioso capturó al emperador bizantino Romano IV Diógenes (r. 1068-1071 d.C.) y, con el imperio sumido en la confusión por la disputa de los generales por el trono, nada pudo impedirle el avance por Asia Menor. El Imperio bizantino continuaría por unos siglos más, pero Manzikert es considerado por muchos historiadores como el principio de una larga y aparentemente imparable decadencia.

A lo largo del siglo XII, Armenia y Bizancio se disputaron la llanura de Cilicia y sus diversas ciudades. Varios ejércitos cruzados atravesaron Armenia, y luego otro grupo de visitantes no deseados, esta vez mucho más despiadadamente agresivos, arrasó la región: los mongoles, que atacaron en 1236 d.C. y provocaron una migración en masa de armenios hacia Rusia y Crimea.

Emperadores bizantinos armenios

Hubo varios emperadores bizantinos importantes de ascendencia armenia, al sucederse las dinastías en Constantinopla con usurpadores que aprovecharon sus oportunidades de echar al emperador de turno. Fue así especialmente a partir del siglo IX, cuando las amenazas militares hacían seguro que un emperador pudiera ser depuesto si no demostraba su eficiencia en el campo de batalla. Una de esas figuras fue León V el Armenio, que gobernó en Constantinopla entre el 813 y el 820 d.C. De origen humilde, León ascendió en el escalafón del ejército bizantino hasta llegar a ser el strategos o gobernador militar del Thema Anatólico, la región más importante de Asia Menor. Cuando el ejército búlgaro parecía dispuesto a atacar Constantinopla, en junio del 813 d.C., el incompetente emperador reinante, Miguel I Rangabé (r. 811-813 d.C.) fue depuesto, y la gente se dirigió a León V en busca de su salvación, lo que consiguió de hecho pagando a los búlgaros un enorme rescate en oro. Su gloria fue efímera, porque justo siete años después perdió su trono a manos de su antiguo amigo y aliado Miguel II (r. 820-829 d.C.), en uno de esos típicos episodios de violencia de que estaba plagada la política bizantina. Asesinado en la iglesia, el cuerpo de León fue arrastrado por el Hipódromo de Constantinopla para escarnio público.

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Basil I
Basilio I
Classical Numismatic Group, Inc. (CC BY-SA)

Quizás el emperador armenio más famoso o, para hablar con propiedad, más infame, fue Basilio I (r. 867-886 d.C.), un campesino armenio que, a través de su amistad con el emperador Miguel III (r. 842-867 d.C.), ascendió hasta el máximo en la corte. Basilio era ambicioso, y asesinó a su benefactor para hacerse con el trono en el 867 d.C. Gracias al refuerzo y modernización de la flota bizantina, durante el reinado de Basilio se produjeron varias victorias importantes y el imperio se expandió por el Mediterráneo y Asia Menor. Basilio también se embarcó en un programa de reconstrucción masiva en Constantinopla y en una renovación general de la legislación bizantina. Su reinado sería más tarde considerado como una época dorada, aunque el emperador perdió su trono tan violentamente como lo había conseguido – un asesinato disfrazado de un improbable accidente de caza, probablemente organizado por su sucesor, León VI (r. 886-912 d.C.).

A partir del siglo VI d.C., los armenios se trasladaron a muchas otras partes del Imperio bizantino, especialmente Constantinopla.

Un tercer armenio importante en el trono bizantino fue Romano I Lecapeno (r. 920-944 d.C.), otro emperador de éxito que, como León V, había ascendido en el escalafón militar hasta llegar a comandante de la flota imperial en el 912 d.C. Igual que León, Romano consiguió el trono por la fuerza después de que los búlgaros pusieran en evidencia la ruina de sus predecesores. Abriéndose paso en los asuntos de palacio, Romano primero se declaró regente del joven Constantino VII en el 919 d.C., y un año después emperador, casándose con la hija del emperador legítimo, por si acaso. Ya en el poder, Romano demostró ser digno de su cargo, reconciliando a las diversas facciones de la Iglesia bizantina, haciendo importantes reformas agrarias para proteger a los granjeros más pobres, negociando la paz con los búlgaros y, con el inteligente general Juan Curcuas al frente del ejército, consiguiendo victorias significativas contra los árabes en Asia Menor. Los vikingos rus atacaron Constantinopla en el 941 d.C., pero las murallas de Teodosio cumplieron su cometido y los asaltantes fueron rechazados. A la muerte de Romano, el trono volvió a la línea legítima aunque, una vez más, se demostró que los extranjeros podían gobernar tan bien o tan mal como los emperadores de ascendencia bizantina auténtica.

Relaciones entre las iglesias armenia y bizantina

Aparte de la política, los gobernantes y los administradores, otra área que conectaba Bizancio y Armenia era la religión. El celo armenio por el cristianismo, la religión adoptada oficialmente aproximadamente en el 314 d.C., le acercó al Imperio bizantino, al ser Constantinopla la sede de la Iglesia cristiana de Oriente. No obstante, las iglesias armenia y bizantina con frecuencia discreparon en cuestiones dogmáticas. El desacuerdo con los decretos del Concilio de Calcedonia en el 451 d.C. abrieron una grieta que nunca se cerraría. Posteriormente, el Concilio de Dvin (ca. 554 d.C.), declaró la adhesión de la Iglesia armenia a la doctrina del monofisismo (Cristo tiene una única naturaleza y no dos), rompiendo con el diofisismo de la Iglesia romana. Igual que en política, los cristianos armenios encontraron su propia barrera entre Oriente y Occidente cuando la Iglesia armenia se separó de Constantinopla a mediados del siglo VII.

Intercambio cultural

A partir del siglo VI, los armenios emigraron a muchas otras partes del Imperio bizantino, especialmente Constantinopla. Quizás fueron el grupo étnico más asimilado, aunque mantuvieron su propia lengua, literatura, arte y prácticas religiosas. Comerciantes armenios, académicos, militares de todos los rangos y mercenarios pasaron a ser parte de la vida cotidiana bizantina.

Es difícil precisar de dónde surgieron las innovaciones culturales, aunque algunos sostienen que las ideas sobre arquitectura y manuscritos iluminados, por ejemplo, llegaron a Bizancio desde Armenia. De hecho, el arquitecto responsable de la famosa reparación de la cúpula de la iglesia de Santa Sofía, en Constantinopla, tras el terremoto del 989 d.C., un tal Trdat de Ani, era armenio. No hay duda de que algunas características de la arquitectura bizantina (p. ej. los monogramas griegos, los capiteles con águilas y las columnas jónicas clásicas) viajaron también en sentido contrario. Las ideas artísticas acompañaron a los productos del intercambio comercial entre ambas potencias, tanto fabricados en Armenia (telas, cerámica vitrificada, objetos de cristal y de metal) como en Constantinopla, o importados allí desde otras partes del mundo, tanto por tierra como por mar.

This article was made possible with generous support from the National Association for Armenian Studies and Research and the Knights of Vartan Fund for Armenian Studies.

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Sobre el traductor

Antonio Elduque
Soy doctor en Química y trabajo en el sector biomédico. También licenciado en Humanidades, especialmente aficionado a la Historia. Me gusta traducir porque obliga a una lectura lenta y cuidadosa, buscando el sentido del texto más que el significado de las palabras.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es un escritor de historia radicado en Italia. Sus intereses especiales incluyen la cerámica, la arquitectura, la mitología mundial y el descubrir las ideas que todas las civilizaciones tienen en común. Tiene un máster en Filosofía Política y es el director de publicaciones de la WHE.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2018, marzo 28). Relaciones bizantino-armenias [Byzantine-Armenian Relations]. (A. Elduque, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1207/relaciones-bizantino-armenias/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Relaciones bizantino-armenias." Traducido por Antonio Elduque. World History Encyclopedia. Última modificación marzo 28, 2018. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1207/relaciones-bizantino-armenias/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Relaciones bizantino-armenias." Traducido por Antonio Elduque. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 28 mar 2018. Web. 27 nov 2021.

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