Aristóteles

Recaudación de fondos para las traducciones

Nuestra visión: educación en historia gratuita para todos, en todo el mundo, en todos los idiomas. Sabemos que es una meta ambiciosa, pero no nos detendremos. Para lograrlo, necesitamos traducir... ¡Y mucho! Haz una donación ahora y ayúdanos a tener un verdadero impacto global. ¡Te lo agradecemos!
$2107 / $3000

Definición

Joshua J. Mark
por , traducido por Manuel Luján
Publicado el 22 mayo 2019
X

Texto original en inglés: Aristotle

Aristotle Bust by Lisippo (by Mark Cartwright, CC BY-NC-SA)
Busto de Aristóteles, Lisipo
Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

Aristóteles de Estagira (384-322 a.C.) fue un filósofo griego pionero en la examinación sistemática y científica de todas las áreas del conocimiento humano, conocido en su época como “el hombre que lo sabía todo” y luego simplemente como “el filósofo”, sin que fueran necesarios más calificativos debido a su fama.

Creó el concepto de metafísica cuando él (o uno de sus escribas) llevó su libro de física al plano de la especulación filosófica (metafísica significa, literalmente, “después de la física”) y estandarizó el aprendizaje (es decir, el modo de recolectar, asimilar, interpretar y comunicar la información) de numerosas disciplinas.

Eliminar publicidad

Advertisement

Posteriormente, durante la Edad Media (aprox. 1300-1500), se lo conocía como “el Maestro”, principalmente en el Infierno de Dante, siendo innecesario siquiera referirse a él por su nombre para que se supiera de quién se estaba hablando. Este epíteto es especialmente adecuado para Aristóteles debido a que escribió obras en disciplinas tan diversas como la biología, política, metafísica, agricultura, literatura, botánica, medicina, matemática, física, ética, lógica y teatro, y fue considerado un maestro en ellas. La tradición lo vincula con Sócrates y Platón en la sucesión de los tres filósofos griegos más prominentes.

Platón (aprox. 428-348 a.C.) era discípulo de Sócrates (aprox. 469/470-399 a.C.), y Aristóteles fue discípulo de aquel. El discípulo y su maestro discrepaban en un aspecto fundamental de la filosofía de Platón, a saber, la existencia de un plano superior en el que residen las ideas, las cuales hacen posible la realidad objetiva en el plano terrenal. Sin embargo, al revés de lo que sugieren algunos estudiosos, esto no causó ningún cisma entre ellos. Aristóteles desarrolló su pensamiento original sobre la base de las teorías de Platón y, a pesar de rechazar la teoría de las ideas de Platón, nunca se opuso a las bases del pensamiento de su maestro.

Eliminar publicidad

Advertisement

EN EL 343 a.C., FILIPO II DE MACEDONIA LO CONVOCÓ PARA QUE INSTRUYERA A SU HIJO, ALEJANDRO MAGNO.

El rey de Macedonia, Filipo II (reinado: 359-336 a.C.), lo contrató para que hiciera de tutor de su hijo Alejandro Magno (356-323 a.C.), y Aristóteles produjo tal impacto en Alejandro que este decidió llevar consigo las obras de aquel en sus campañas, lo que resultó en la introducción de la filosofía aristoteliana en Oriente con la conquista del Imperio persa. Gracias a Alejandro, las obras de Aristóteles terminaron expandiéndose por el mundo conocido de ese entonces, debido a lo cual influyeron sobre el desarrollo de las teologías del judaísmo, el cristianismo y el islam, y aportaron las bases de su desarrollo.

Primeros años

Aristóteles nació en el 384 a.C. en Estagira, Grecia, en la frontera con Macedonia. Su padre, Nicómaco, era el médico de la corte del rey de Macedonia y murió cuando Aristóteles tenía diez años de edad. Su tío asumió el rol de tutor del muchacho y se encargó de su educación. Es posible que Aristóteles haya pasado mucho tiempo con los tutores de la corte de Macedonia como hijo y sobrino de miembros del palacio, pero no existe certeza acerca de esto. Cuando tenía 18 años, fue enviado a Atenas a estudiar en la Academia de Platón, donde pasó los siguientes 20 años.

¿Te gusta la historia?

¡Suscríbete a nuestro boletín electrónico semanal gratuito!

Plato
Platón
Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

Fue un alumno excepcional, se graduó en poco tiempo y se le ofreció un puesto como profesor de retórica y diálogo. Parece ser que Aristóteles pensó que podría dirigir la Academia tras la muerte de Platón, y cuando este cargo quedó en manos de Espeusipo, abandonó Atenas y se fue a las islas del archipiélago griego a realizar experimentos y estudiar por su cuenta.

Aristóteles y Alejandro Magno

En el 343 a.C., el rey Filipo II de Macedonia le encomendó a Aristóteles que instruyera a su hijo Alejandro. Desempeñó esta función durante siete años, hasta que Alejandro asumió el trono en el 336 a.C. e inició sus famosas conquistas. En el 335 a.C., Aristóteles ya había regresado a Atenas, pero los dos hombres siguieron en contacto por correspondencia, y la influencia de Aristóteles en el conquistador se hace evidente en la habilidad diplomática de este al lidiar con los conflictos políticos que fueron surgiendo en su carrera. Suele atribuirse a la influencia de Aristóteles la costumbre de Alejandro de llevar libros consigo en sus campañas, así como su avidez en la lectura y su apreciación por el arte y la cultura.

Eliminar publicidad

Advertisement

Aristóteles tenía una opinión negativa de los bárbaros (los pueblos que no eran griegos) en general, y de los persas en especial, por lo que incitó las conquistas del Imperio persa. Al igual que la mayoría de los griegos, si no todos, Aristóteles probablemente creció oyendo historias de la batalla de Maratón del 490 a.C., la invasión persa del 480 a.C. y el triunfo griego sobre los ejércitos persas en Salamina y Platea. Por lo tanto, su instigación a la conquista no debería llamarnos la atención, teniendo en cuenta la atmósfera cultural en la que creció, que era en gran parte de hostilidad hacia Persia.

Aun sin tener en cuenta esto, la filosofía de Aristóteles veía la guerra con buenos ojos sobre la base de que esta ofrecía la oportunidad de obtener grandeza y poner en práctica la excelencia personal en situaciones de dificultad. Aristóteles creía que el fin último de la existencia humana era la felicidad (eudaimonia, literalmente, “estar poseído por un buen espíritu”), y esta felicidad solo podía lograrse manteniendo una vida virtuosa que desarrollara la areté (“excelencia personal”).

Aristotle Tutoring Alexander
Aristóteles instruyendo a Alejandro
Mohawk Games (Copyright)

La areté de una persona era, según él, lo que le brindaba a cada uno la capacidad de saber qué hacer en cada situación y de hacerlo. Además, formando equipo con compañeros virtuosos que persiguieran el mismo fin, el alma se enriquecería y la excelencia personal se volvería más filosa y sagaz, y la guerra proporcionaba muchas oportunidades para que los individuos demostraran su valor y grandeza. Por eso, es probable que haya instigado a Alejandro con pensamientos semejantes a estos antes del inicio de su campaña en el 336 a.C..

Eliminar publicidad

Advertisement

LAS OBRAS DE ARISTÓTELES, COMO LAS DE PLATÓN, HAN INFLUIDO PRÁCTICAMENTE EN TODOS LOS RINCONES DEL CONOCIMIENTO HUMANO ESTUDIADO EN OCCIDENTE Y ORIENTE.

Creencias y diferencias con Platón

Al regresar a Atenas en el 335 a.C., Aristóteles fundó el Liceo, rival de la Academia de Platón. La filosofía de Aristóteles era teleológica, lo que significa que creía en los propósitos y las “causas finales” en la vida, y sostenía que todas las cosas y las personas del mundo tenían un propósito de su existencia y que estos propósitos podían ser advertidos a partir de la observación del mundo conocido.

Platón, que también había estudiado las causas primeras y los propósitos finales, los veía de un modo más idealista y creía que podían ser conocidos a través de la aprehensión de un plano superior invisible de la verdad, al cual llamaba “plano de las ideas”. La filosofía de Platón se basaba en gran medida en el misticismo de la escuela pitagórica, fundada por el filósofo presocrático y místico Pitágoras (aprox. 571-497 a.C.). Pitágoras enfatizaba la inmortalidad del alma y la importancia de la vida virtuosa, reconociendo la existencia de verdades esenciales e incuestionables que las personas deben reconocer y cumplir para vivir una buena vida.

Platón también había recibido una importante influencia de otro filósofo presocrático, el sofista Protágoras (aprox. 485-415 a.C.), considerado el primer pensador relativista. Protágoras es el autor de la famosa frase “el hombre es la medida de todas las cosas”, que significa que la percepción humana determina la verdad. No puede existir la verdad objetiva en ninguna situación dada, según Protágoras, porque todos los fenómenos observables y las experiencias emocionales y psicológicas están sujetas a la interpretación de cada persona.

Lyceum of Aristotle
Liceo de Aristóteles
Spyros Kamilalis (CC BY-NC-SA)
Platón desarrolló la teoría de las ideas en un intento de refutar a Protágoras y crear un idealismo con influencia pitagórica y base racional mediante el cual pudiera establecer la existencia de la verdad objetiva. El plano de las ideas contiene las expresiones perfectas de lo bueno, lo verdadero, lo bello. Todo aquello que los humanos percibimos en el plano terrenal y consideramos bueno, verdadero o bello lo es solo en tanto participa de esa idea superior de lo bueno, lo verdadero o lo bello. Por ejemplo, un caballo no sería bello solo porque uno lo admirase, sino por participar objetivamente de la idea de la belleza.

Eliminar publicidad

Advertisement

Aristóteles nunca aceptó la teoría de las ideas de Platón, ni buscaba en lo inobservable la explicación del mundo observable, sino que sostenía que uno podía partir de lo que podía percibir e ir hacia atrás hasta la causa primera. En sus obras Física y Metafísica, Aristóteles asegura que la causa primera del universo es el motor primario, aquello que mueve todo lo demás, pero no es movido. Para Aristóteles, esta teoría tenía más sentido que la teoría de las ideas.

Según él, un caballo es bello por ciertas características que los humanos asocian con el concepto de la belleza: el color agradable de su pelaje, su buena salud o su buen rendimiento en las carreras. Afirmar que ese caballo era bello debido a un mundo imperceptible e incomprobable donde reside lo perfectamente bello era insostenible para Aristóteles, puesto que toda afirmación requería pruebas para ser aceptada.

The School of Athens by Raphael
La escuela de Atenas, Rafael
Raphael (Public Domain)

La existencia del motor primario podía ser demostrada, al menos teóricamente, porque alguna fuerza debía haber puesto a la vida en movimiento en algún momento en el pasado, y él llamaba a esta fuerza, fuese lo que fuese, el “motor inmóvil” o “motor primario”. Su pensamiento terminaría siendo adoptado por las teologías hebrea, cristiana y musulmana, con lo cual influiría en los conceptos de Dios de estas religiones.

Al rechazar su teoría de las ideas, Aristóteles menciona a Platón y el desagrado que le implica discutir contra su antiguo maestro, un hombre por el cual siente gran afecto. Aun así, sentía que debía recalcar la falta de practicidad de la teoría de Platón, y alienta a los platonistas a abandonarla, diciendo:

En la búsqueda de la verdad, un hombre, especialmente un filósofo, debería abandonar las teorías que alguna vez fueron suyas, y es necesario que lo haga… Es nuestro deber sagrado honrar a la verdad antes que a los amigos (es decir, a Platón). (Ética a Nicómaco, libro 1, 1096a.)

Platón afirmaba que los conceptos intelectuales de la verdad no podían obtenerse de la experiencia, y que, en realidad, el aprendizaje mismo era imposible. Es célebre el pasaje de su diálogo Menón en el que afirma que todo aprendizaje es, en realidad, una “reminiscencia” de una vida anterior. Aristóteles rechazaba esta afirmación, y decía que es evidente que el conocimiento se aprende, puesto que se le puede enseñar a la gente y notar los cambios en su percepción de la vida y en su comportamiento.

Un hombre es bueno, según Aristóteles, si se le ha enseñado el valor de vivir una vida buena y virtuosa. Si un individuo no pudiera “aprender”, sino solo “recordar” las verdades esenciales de una vida pasada en la que fueron “buenos”, entonces esa persona no podría ser considera “buena” en sí. La virtud que una persona exhibe en su vida es el resultado de la decisión de esa persona de comportarse de cierta manera y de practicar hábitos virtuosos por su propio bien, no por la reputación o los halagos de los demás. Dice Aristóteles:

Los honores parecen residir más en quienes los otorgan que en quienes los reciben, a pesar de que intuimos que el bien es algo propio que no se puede arrebatar fácilmente. (Ética a Nicómaco, libro 1, 1095b)

Aristóteles promovía la moderación en todas las cosas para lograr este “bien” de la vida, el cual era una felicidad que ninguna persona ni circunstancia podía quitar o dañar. Sostenía que “un hombre se vuelve justo al realizar actos justos y templado al realizar actos templados” (Ética a Nicómaco, libro 1, 1105b). Ejemplificaba su idea de moderación mediante el concepto del “dorado término medio”. Dice Aristóteles:

En lo que respecta a los placeres y los dolores… el término medio es el autocontrol y el exceso es la indulgencia. Al tomar y dar dinero, el término medio es la generosidad, y el exceso y la carencia son el despilfarro y la mezquindad. En estos vicios, el exceso y la carencia operan en direcciones opuestas: un derrochador se excede en el gasto y sufre carencias al recibir, mientras que un hombre mezquino se excede al recibir y es carente al gastar. (Ética a Nicómaco, libro 1, 1107b.5)

El dorado término medio otorga el control que le permite a uno corregir su comportamiento. Si uno sabe que es proclive a caer en el exceso del despilfarro, entonces debería virar hacia el extremo opuesto de la mezquindad. Siendo la inclinación natural de uno la de gastar libremente, hacer un intento consciente de no gastar nada podría ayudarlo a lograr el punto medio entre los dos extremos.

Aristotle Bust, Palazzo Altemps
Busto de Aristóteles, Palazzo Altemps
SquinchPix.com (Copyright)

El dorado término medio era uno de los muchos conceptos que Aristóteles les enseñaba a sus discípulos en el Liceo. Su hábito de caminar de un lado a otro mientras impartía sus clases hizo que se conociera al Liceo como la Escuela de los peripatéticos (del griego peripatetikos, “que camina dando vueltas”). El discípulo favorito de Aristóteles era Teofrasto, quien lo sucedería como director de la escuela y recogería y publicaría sus obras. Algunos estudiosos incluso afirman que las obras de Aristóteles que quedan hoy no fueron escritas para ser publicadas, sino que se eran las notas de sus clases que Teofrasto y otros, por su gran admiración, copiaron y distribuyeron.

Contribuciones y obras célebres

El dorado término medio es uno de los aportes más célebres de Aristóteles a la filosofía junto al concepto del motor primario, pero hay que tener en cuenta que esto se trata solo de la ética, mientras que Aristóteles contribuyó en todas las esferas del conocimiento que existían en su tiempo. En la ética, es famosa su reflexión sobre la diferencia entre las acciones voluntarias e involuntarias. Aconsejaba a las personas que colmaran sus vidas con tantas acciones voluntarias como pudieran para lograr la mayor felicidad. Comprendía que había muchas tareas y responsabilidades que uno preferiría evitar en el día, pero sugería que uno viera estas aparentes molestias como oportunidades y caminos a la felicidad.

Por ejemplo, puede que uno no quiera lavar los platos y considere que tener que hacerlo es una acción involuntaria. Aristóteles, en cambio, sugeriría ver esta actividad como un medio hacia el fin deseado de tener una cocina y platos limpios para usar en la siguiente comida. Lo mismo podría decirse de un trabajo que a uno no le gustara. En lugar de verlo como un obstáculo para la felicidad, uno debería verlo como el medio para comprar comida y vestimentas, para viajar y para disfrutar de aquello que a uno le guste. Muchos autores de diversas disciplinas han resaltado el valor del pensamiento positivo y la importancia de la gratitud en los siglos XX y XXI, pero Aristóteles fue un propulsor mucho más antiguo de esta misma idea.

En su obra Acerca del alma, Aristóteles examina la cuestión de la memoria como hechos, afirmando que los recuerdos son impresiones, no grabaciones confiables de los acontecimientos reales. Un recuerdo adquiere un valor diferente si uno vive nuevas experiencias, por lo que el recuerdo de un hecho desagradable (por ejemplo, un accidente de auto) cambiará si, debido a este accidente, uno conoce al amor de su vida. La gente elige qué cosas recordar y cómo recordarlas basándose en la interpretación emocional que muestran a otros y a sí mismos. Esta idea ha sido explorada desde Freud y Jung a mediados del siglo XX, pero no es un concepto original de ninguno de ellos.

En la Política, discute las funciones del Estado visto como el desarrollo orgánico natural de todas las comunidades humanas. El Estado no es una estructura estática impuesta sobre las personas, sino un ente vivo y dinámico creado por aquellos que, por lo tanto, viven sometidos a sus leyes. Mucho tiempo antes de que Thomas Hobbes escribiera el Leviatán acerca del Estado y de que Jean-Jacques Rousseau desarrollara el concepto del contrato social, Aristóteles ya había tratado los mismos temas.

La Poética introdujo conceptos como la mímesis (imitación de la realidad en el arte) y la catarsis (la purga de las emociones fuertes) en la crítica literaria y el arte creativo. Sus observaciones sobre las formas poéticas y retóricas seguirían enseñándose como verdades objetivas de estas disciplinas hasta el Renacimiento europeo. Aristóteles sentía curiosidad natural por todos los aspectos de la humanidad y el mundo natural, por lo que estudió sistemáticamente cualquier tema que atrajo su atención, lo aprendió hasta sentirse satisfecho e intentó darle una explicación y un sentido a través de la interpretación filosófica. Así, desarrolló una variante temprana del método científico consistente en la formulación de una hipótesis y su corroboración mediante experimentos, que luego podían repetirse para detectar los mismos resultados.

Conclusión

Tras la muerte de Alejandro Magno en el 323 a.C., cuando la opinión popular ateniense se volcó en contra de Macedonia, Aristóteles fue acusado de impiedad por su cercanía a Alejandro y la corte macedonia. Con el recuerdo de la ejecución injusta de Sócrates en mente, Aristóteles decidió huir de Atenas, “por temor a que los atenienses pecaran dos veces contra la filosofía”, en sus palabras. Murió de causas naturales un año después, en el 322 a.C..

Las obras de Aristóteles, como las de Platón, han influido prácticamente en todos los rincones del conocimiento humano durante los últimos dos mil años. A pesar de que sus obras no fueron leídas en gran medida en Occidente tras la caída de Roma, sí fueron estimadas en Oriente, donde los eruditos del islam se inspiraron en ellas y buscaron interpretarlas. La Ética de Aristóteles (escrita para su hijo, Nicómaco, como guía para obtener una buena vida) es aún hoy consultada como un punto de partida en el estudio de la ética. Contribuyó al entendimiento de la física, creó la disciplina y el estudio de lo que hoy en día se conoce como metafísica, escribió ampliamente acerca de las ciencias naturales y filosofía política, y su obra Poética es aún hoy un clásico de la crítica literaria.

Por todo esto, demostró ser realmente el Maestro, como lo llamaba Dante. Al igual que ocurre con Platón, la obra de Aristóteles permea todas las áreas del conocimiento humano como se lo entiende hoy en día. Muchos pensadores, filósofos y estudiosos a lo largo de los últimos dos mil años han atacado, ignorado, desdeñado, cuestionado o incluso refutado sus teorías, pero ninguno ha negado el carácter vasto y ubicuo de su influencia, como en el establecimiento de múltiples escuelas de pensamiento y la creación de disciplinas que hoy en día se dan por sentado, como si siempre hubieran existido.

Eliminar publicidad

Publicidad

Sobre el traductor

Manuel Luján
Soy traductor público (inglés a español y viceversa) especializado en traducción jurídica egresado de la Universidad de Buenos Aires. Me interesan las lenguas extranjeras y la historia antigua.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Escritor independiente y antiguo profesor de filosofía a tiempo parcial en el Marist College de Nueva York, Joshua J. Mark vivió en Grecia y Alemania y viajó por Egipto. Ha enseñado historia, escritura, literatura y filosofía a nivel universitario.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2019, mayo 22). Aristóteles [Aristotle]. (M. Luján, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-355/aristoteles/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Aristóteles." Traducido por Manuel Luján. World History Encyclopedia. Última modificación mayo 22, 2019. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-355/aristoteles/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Aristóteles." Traducido por Manuel Luján. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 22 may 2019. Web. 09 dic 2021.

Afiliación