Alfredo el Grande

Definición

Joshua J. Mark
por , traducido por José Alejandro Tapia Reyes
Publicado el 24 abril 2018
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Texto original en inglés: Alfred the Great

Artist's Impression of Alfred the Great (by The Creative Assembly, Copyright)
Impresión artística de Alfredo el Grande
The Creative Assembly (Copyright)

Alfredo el Grande (r. 871- 899) fue rey de Wessex en Gran Bretaña, que llegó a ser conocido como rey de los anglosajones después de sus victorias militares sobre adversarios vikingos y por posteriores negociaciones exitosas con ellos. Es el rey anglosajón más conocido de la historia británica gracias a su biógrafo Asser (fallecido en 909) y al impacto de esa obra en escritores posteriores.

El epíteto de Alfredo «el Grande» no se le dio durante su vida sino siglos después, cuando el trabajo de Asser se hizo más conocido y el significado del reinado de Alfredo se reconoció más plenamente. Aun así, durante su vida, Alfredo fue muy respetado como un rey noble que se ganó la confianza de su pueblo por las reformas en la educación y la ley y más notablemente, por su liderazgo contra la amenaza vikinga. Alfredo aparece en la serie de televisión Vikings donde lo interpreta el actor irlandés Ferdia Welsh-Peelo. El personaje de la serie no se basa en el Alfredo histórico con rigor, sino que se realizan desviaciones significativas, sobre todo respecto de su filiación.

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Los vikingos habrían iniciado sus incursiones en Gran Bretaña en el 793 y para la época de Alfredo, se habían asentado en toda la tierra desde Northumbria hasta Mercia, con crecientes incursiones en Wessex. Alfredo derrotó al líder vikingo Guthrum (fallecido c. 890) en la batalla de Eddington en 878, luego de la cual pudo tener injerencias tales como la cristianización de Guthrum y sus asesores más cercanos, lo que disminuyó la brecha religiosa entre los dos pueblos. Aunque esta victoria no puso fin a las incursiones vikingas en Gran Bretaña ni hizo retroceder a los vikingos a Escandinavia, dio lugar a un período de relativa paz en el que las reformas de Alfredo pudieron implementarse y echar raíces.

Las impresionantes habilidades militares y administrativas de Alfredo estabilizaron a la Gran Bretaña después de casi un siglo de incursiones y guerras vikingas. Estableció la práctica de traducir obras clásicas del latín al inglés, estableció escuelas públicas, reformó el ejército y revisó y amplió el código legal. Los historiadores posteriores, especialmente durante la época victoriana, lo considerarían el rey más perfecto de la edad media por su piedad, justicia y noble visión de un futuro mejor para su pueblo.

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Juventud y ascenso al poder

Alfredo nació en el 849, hijo del rey Ethewulfo y su esposa Osburga. A los cuatro años de edad su padre lo envió a Roma en peregrinación, donde fue confirmado en la fe cristiana por el papa y según la crónica anglosajona, fue ungido rey. Aunque es posible que dicha ceremonia tuviera lugar, parece poco probable, ya que Alfredo era el menor de cinco hermanos y sus hermanos mayores: Etelbaldo, Etelberto y Etelredo habrían tenido prioridad en el orden para heredar el trono antes que él.

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APRENDIÓ POESÍA OYÉNDOLA RECITAR Y REPITIÉNDOLA, AUNQUE RECién en la adolescencia pudo leerla por su cuenta.

Cualquiera que haya sido el efecto del viaje a Roma en el carácter de Alfredo, no parece haber tenido una influencia tan profunda como la que tuvo su madre. En Vida del Rey Alfredo de Asser, Osburga se describe como una mujer religiosa e inteligente que tuvo un efecto significativo en su interés de toda la vida por el aprendizaje; una característica que define principalmente a Alfredo y dio forma a sus logros posteriores.

Aprendió poesía oyéndola recitar y luego repitiéndola, aunque recién en la adolescencia pudo leerla por su cuenta, e incluso entonces no podía leer latín, idioma en el que estaban escritas las obras más importantes de su tiempo.

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El papel de su madre en su vida y su paternidad son las libertades más significativas que se tomaron en el arco del personaje de Alfredo en la serie de televisión Vikings. En la serie, su madre es Judith (interpretada por la actriz inglesa Jennie Jacques), princesa de Northumbria casada con Ethewulfo, aunque quedó embarazada a raíz de un romance con Athelstan, un monje cristiano convertido en vikingo (interpretado por el actor inglés George Blagden). Aunque el personaje de Judith se presenta como cariñoso y preocupado por su hijo, no se menciona el impacto de la madre de Alfredo en su alfabetización. La fragilidad durante su juventud y su viaje a Roma se representan con cierta precisión; las personalidades de los hermanos y sus logros se combinan en la ficción del personaje de Etelredo (interpretado por Darren Cahill) y los elementos del reinado y la personalidad de Ethewulfo también se alteran significativamente.

Cada uno de los hermanos de Alfredo gobernó sucesivamente después de la muerte de su padre hasta que Alfredo fue oficialmente nombrado el sucesor de su hermano Etelredo en el 865 y elevado al rango de comandante militar. Es posible que la familia de Alfredo tuviera pocas expectativas de él como rey guerrero, ya que era más dado a los libros que a la acción y a que durante su juventud solía estar enfermo (posiblemente por la enfermedad de Crohn). Si fue así, se equivocaron: entre 865 al 871 Alfredo demostró ser un líder capaz para la batalla, primero junto con su hermano, y después de la muerte de Ethelredo, por su propia cuenta.

Las guerras vikingas

En el 865, el Gran Ejército Pagano liderado por Halfdan e Ivar «el Deshuesado» invadió Anglia oriental y derrotó rápidamente a cualquier fuerza en su contra. En el 866 tomaron la ciudad de York y en el 867 mataron a los reyes de Northumbria, Osberht y Aelle, y consolidaron su control de la región. En el 868 hicieron constantes ataques a lo largo de Mercia y en el 869 ya habían invadido completamente Anglia oriental. En el 870 llegaron refuerzos para el Gran Ejército Pagano desde Escandinavia y Halfdan llevó a sus fuerzas a tomar Wallingford, devastar Mercia y hacia Wessex el año siguiente.

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Etelredo y Alfredo movilizaron sus fuerzas y se enfrentaron a los vikingos en la batalla de Reading, pero fueron derrotados. Asser comenta cómo «los cristianos se despertaron por el dolor y la vergüenza, y cuatro días después, con un estado de ánimo decidido, avanzaron sobre el ejército vikingo en un lugar llamado Ashdown» (Asser, 37, Keynes y Lapidge, 78). La batalla de Ashdown en el 871 probaría la habilidad de Alfredo en el liderazgo militar y su capacidad para pensar con claridad y actuar en una crisis.

Aunque Asser nunca critica a Etelredo de manera directa, señala que se había establecido una estrategia mediante la cual Alfredo y Etelredo comandarían fuerzas conjuntas que atacarían en diferentes puntos de las fuerzas vikingas, pero al parecer, Etelredo nunca pudo hacerse con el mando de su parte en la batalla. Los vikingos mantuvieron una posición estratégica y ya habían fortificado sus defensas cuando Alfredo llegó al campo y se encontró con que su hermano rey todavía estaba ocupado en sus oraciones. Alfredo no tuvo más remedio que tomar el mando de todo el ejército y lideró el ataque. Cabe señalar que el relato de Asser sobre la batalla ha sido cuestionado y otras fuentes atribuyen a Etelredo la participación total en el acontecimiento.

England Around 910 CE
Inglaterra alrededor del 910 d. C.
Philg88 (CC BY-SA)

Ya sea que su hermano estuviera involucrado o no, Alfredo salió victorioso, dirigió hábilmente sus fuerzas y expulsó a los vikingos del campo. Animados por esta victoria, los hermanos persiguieron a los vikingos y se encontraron con ellos nuevamente en Basing, pero fueron derrotados. Etelredo murió en abril y Alfredo se convirtió en rey. Nuevamente dirigió su ejército contra los vikingos en la batalla de Wilton y volvió a demostrar ser un líder en el campo de batalla, al menos al principio. Las líneas vikingas se habían roto y estaban en fuga, pero había muy pocos hombres de Alfredo para hacer la persecución. Los vikingos pudieron reagruparse y contraatacar, derrotaron a los sajones occidentales y tomaron el campo de batalla. Llegado este punto, Alfredo no tuvo más remedio que pagarles una gran suma a los comandantes vikingos para que dejaran Wessex.

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Durante los próximos años, Alfredo tendría que movilizar continuamente las tropas que pudiera reunir para defender su reino. Aunque el dinero que le había pagado a Halfdan aseguró Wessex durante un tiempo, eso no significaba que los vikingos tuvieran que abandonar Gran Bretaña. Consolidaron su poder en Northumbria, hicieron las paces con los mercios y fueron libres de amenazar la autonomía de Wessex cuando querían. En el 875 los vikingos habían establecido un reino firme y Guthrum, un nuevo caudillo nórdico, había tomado el mando.

En el 876 Alfredo hizo un tratado con Guthrum por el cual le dio rehenes al líder vikingo a cambio de que dejaran a Wessex en paz. Por razones desconocidas, los vikingos no cumplieron con el tratado, mataron a los rehenes, atacaron y luego se retiraron a Exeter, donde pasaron el invierno. Alfredo reunió sus fuerzas y bloqueó la flota vikinga en Devon, lo que los obligó a retirarse a Mercia, aunque en el 877 los vikingos estaban de regreso en las fronteras y a principios del 878 tomaron Chippenham. La redada en Chippenham fue un ataque sorpresa lanzado durante la temporada navideña cuando Alfredo estaba celebrando la festividad en la zona y no estaba preparado en lo absoluto. Los vikingos masacraron a gran parte de la población, pero Alfredo logró escapar con su familia y algunos hombres y se exilió. Asser describió este período de la siguiente manera:

Al mismo tiempo, el rey Alfredo, con su pequeño grupo de nobles y también con ciertos soldados, llevaba una vida inquieta en gran angustia y en medio del paisaje de bosques y pantanos de Somerset. No tenía nada de qué vivir, excepto lo que podía conseguir mediante ataques frecuentes, secretos o no, a los vikingos y a los cristianos que se habían sometido a la autoridad de los vikingos (Asser, 53, Keynes y Lapidge, 83).

Alfredo y los pasteles quemados

Es durante este período que se dice que tuvieron lugar los acontecimientos de las leyendas que rodean a Alfredo. Aunque a menudo se asume que estas leyendas provienen de los trabajos de Asser, todas son creaciones posteriores, cercanas al siglo X d.C. El más famoso de ellos es la historia de Alfredo y los pasteles quemados, que provienen de La vida de San Neot.

Relata cómo Alfredo, que viajaba solo en ese momento, se topó con la cabaña de un porquero y pidió hospitalidad sin revelar quién era. Lo acogieron por unos días y un día, cuando el porquero estaba fuera, su esposa estaba horneando pan en el horno mientras Alfredo estaba sentado cerca, preocupado por sus problemas. La esposa estaba limpiando la casa cuando olió el pan quemado y se apresuró hacia el horno para sacar los panes. Reprendió a Alfredo, que estaba sentado cerca, diciendo: «¡Dudas en dar la vuelta a los panes que ves que se están quemando, pero los comes muy contento cuando salen calientes del horno!» (Keynes y Lapidge 198)

La historia sufriría muchas modificaciones, con la esposa representada como malvada, ignorante o simplemente exasperada con su invitado, pero en general, la respuesta de Alfredo representa la humildad y la gracia. Él nunca se revela a sí mismo como el rey ni discute con la esposa, acepta sus regaños como corresponde y le ayuda a hornear el pan.

La batalla de Eddington

Alfredo permaneció en el exilio, escondiéndose de los vikingos durante al menos tres meses, tiempo durante el cual parece que se estaba preparando para una ofensiva contra los vikingos a través de una red de espías y jefes que le fueron leales. En marzo, según Asser, estaba librando una guerra de guerrillas en contra de los daneses de manera exitosa. En mayo del 878 había reunido fuerzas lo suficientemente grandes para enfrentarse a los vikingos en una batalla. Hizo construir una fortaleza en Athelney, que formó una base de operaciones y parece haberla utilizado para reclutar hombres y lanzar ataques.

Alfred the Great Statue, Winchester
Estatua de Alfredo el Grande, Winchester
Odejea (CC BY-NC-SA)

En algún momento a principios de mayo, logró sacar a los vikingos de su fortaleza en Eddington y los derrotó en la batalla usando la táctica del muro de escudos. Las fuerzas de Wessex habrían mantenido formaciones cerradas contra el ataque vikingo y luego contraatacaron. Los vikingos fueron expulsados del campo y fortificaron las defensas de su fuerte. Alfredo destruyó todos los cultivos que rodeaban las defensas vikingas, mató a todos los hombres que se encontraban fuera y se llevó el ganado. Los vikingos se quedaron solo con las provisiones que tenían dentro y después de dos semanas de asedio, se rindieron.

Los términos de Alfredo fueron misericordiosas: Guthrum y 30 de sus hombres se debían someter al bautismo cristiano y renunciar a su fe pagana, entregarían rehenes como garantía del cumplimiento y los vikingos debían abandonar Wessex. Todas estas condiciones se cumplieron y Wessex estaba segura por el momento, pero no hay pruebas de que Alfredo pensara que Eddington había puesto fin a los problemas vikingos.

Restauración, reforma y educación

La teoría de que los ataques vikingos eran la ira de Dios no había sido cuestionada desde el ataque de Lindisfarne en el 793; no había una alternativa mejor y Alfredo muy probablemente lo creía. Después de la batalla de Eddington, se puso a trabajar para resolver las causas subyacentes de las redadas que, en su opinión, se debían al mal estado de la educación, el saber clerical y la falta de unidad en su reino.

A partir del 880 Alfredo reorganizó el reino e implementó reformas educativas, legales y militares que transformarían Wessex y finalmente, toda Gran Bretaña. Comenzó por reconstruir las ciudades y los pueblos que habían sido destruidos durante las guerras vikingas y mejorar las estructuras anteriores. Teniendo en cuenta que se iban a poder destruir con la misma facilidad que las anteriores, reformó el ejército y la estructura misma de los asentamientos en su reino.

A principios de la década del 880, Alfredo implementó innovaciones que incluían una reestructuración de la red de pueblos y ciudades. Estas iniciativas se conocen como el sistema burghal, en el que las carreteras mejoradas unían una serie de 33 burhs (asentamientos fortificados) en todo su reino. En un viaje a Roma, en algún momento después de Eddington, Alfredo había aprendido tácticas defensivas y estratagemas de los reyes carolingios de Francia que habían estado lidiando con sus propios ataques vikingos durante siglos. El sistema burghal de Alfredo parece haber sido adaptado de los preceptos carolingios.

Para que cada burh pudiera defenderse, tenía que estar guarnecido y a esos hombres había que pagarles, por lo que Alfredo reformó el código tributario basado en la abundancia de las cosechas recolectadas de las tierras de una persona. Luego se tuvo en cuenta la productividad de una región al colocar un cierto número de tropas allí. Los burhs estaban situados de tal manera que cualquier guarnición podía moverse para apoyar a cualquier otra en apenas un día de marcha.

Al mismo tiempo, Alfredo importó varios clérigos eruditos de Gales y Francia para reintroducir el aprendizaje del latín en la corte y traducir obras latinas al inglés. Se crearon escuelas públicas en las que los estudiantes aprendieron a leer inglés; a aquellos que iban a seguir las órdenes sagradas se les enseñaba también latín. Fue durante este período que Asser, que venía desde Gales, llegó a la corte de Alfredo como su tutor personal. Con el tiempo, el propio rey traduciría obras del latín al inglés, lo que lo posicionaba como un modelo a seguir para sus súbditos.

No se debe creer que este período fue, cono se ha afirmado a menudo, un «tiempo de tranquilidad» en el que Alfredo pudo dedicarse al estudio y las políticas internas. Estuvo involucrado a diario en decisiones de política exterior y los ataques vikingos en Gran Bretaña persistieron. A principios de la década de 880, Alfredo había ganado el control de Mercia, pero los vikingos se habían asentado en la región de Northumbria conocida como Danelaw y seguían haciendo incursiones en otras regiones.

Esfuerzos por unificar Inglaterra

En el 886, Alfredo capturó Londres con una victoria impresionante y «todos los ingleses que no estaban sometidos a los daneses se sometieron a él» (Keynes y Lapidge 38). Es posible que la población o al menos los terratenientes tuvieran que hacer un juramento oficial de lealtad al rey, pero incluso si no, está claro que Alfredo había unido al pueblo de Gran Bretaña bajo su gobierno. Keynes y Lapidge señalan que la victoria de Alfredo en Londres marcó «entre los ingleses el surgimiento de un sentido de identidad común, bajo un líder común, en una causa común» (38). Así, Alfredo era ahora el rey de toda la Inglaterra no ocupada por los daneses.

Poco después de tomar Londres, Alfredo selló una alianza con Mercia al organizar un matrimonio entre su hija Etelfleda (r. 911- 918) y el conde de esa región, Etelredo II (r. 883- 911). Se casaron en el 887, cuando el nombre de Etelfleda aparece en las cartas junto al de Etelredo. Etelfleda continuaría el trabajo de Alfredo junto con su esposo como único gobernante de Mercia y ella como la dama de los mercios.

Aethelflaed
Etelfleda
Anonymous (Public Domain)

Alfredo continuó sus programas educativos, amplió y reformó la marina y elaboró su propio código de leyes basado en la Biblia cristiana y sus diez mandamientos. Todas las penas adoptaron la forma de multas, excepto las que implicaban delitos de traición o deslealtad. La supremacía del señorío se enfatizó en todo momento, ya que Alfredo creía que el rey gobernaba por voluntad divina y, si era fiel a su llamado, gobernaría con justicia en el mejor interés de su pueblo.

A pesar de haber sido analfabeto en su juventud, el propio Alfredo escribió el código de leyes y tradujo una serie de obras, entre ellas: Regla Pastoral de San Gregorio, Consolación de la filosofía de Boecio, Soliloquios de San Agustín y los primeros 50 salmos. Todos estos libros habían tenido una influencia positiva en Alfredo y por lo tanto, creía que generarían lo mismo en los demás.

Cuando Alfredo murió, el 26 de Octubre del 899, había convertido la Gran Bretaña de regiones dispares y de reinos separados a algo parecido a una nación unificada. A pesar de sus logros y fama, Alfredo no era tan respetado en este momento como lo sería en los siglos posteriores, posiblemente porque las invasiones vikingas continuarían en Gran Bretaña hasta el año 1066.

Otro factor importante es que la obra Vida del Rey Alfredo de Asser no fue muy leída en este momento, ya que Asser nunca la completó ni copió para su distribución. La obra solo llamó la atención del público en el siglo XVII cuando Sir John Spelman lo publicó como una guía para el comportamiento real. En el siglo XVIII, Alfredo fue considerado como el epítome de un rey noble y para la época del período victoriano (1837- 1901), fue aceptado como el fundador del imperio Británico, padre de la armada Británica (aunque solo la reformó) y el rey más grande que jamás haya gobernado Inglaterra.

Sus reformas educativas allanaron el camino para las escuelas públicas en Inglaterra, su código legal sirvió de base para futuras reformas legales y su reestructuración de las ciudades, pueblos y carreteras cambió la infraestructura del país para siempre. Su hija Etelfleda de Mercia continuaría su guerra contra los vikingos, así como sus reformas educativas y el sistema burghal, junto con su hermano Eduardo de Wessex, que había sucedido a Alfredo. Con el tiempo, el hijo de Eduardo, Atelstán, se convertiría en el primer rey de Inglaterra, rey de una tierra unida, y continuaría con el legado de su abuelo.

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Sobre el traductor

José Alejandro Tapia Reyes
Soy un periodista mexicano que encontró la pasión en la vida como entusiasta de la historia, mis especialidades son la historia medieval inglesa, la historia precolombina y la historia mexicana.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Escritor independiente y antiguo profesor de filosofía a tiempo parcial en el Marist College de Nueva York, Joshua J. Mark vivió en Grecia y Alemania y viajó por Egipto. Ha enseñado historia, escritura, literatura y filosofía a nivel universitario.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2018, abril 24). Alfredo el Grande [Alfred the Great]. (J. A. T. Reyes, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-16848/alfredo-el-grande/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Alfredo el Grande." Traducido por José Alejandro Tapia Reyes. World History Encyclopedia. Última modificación abril 24, 2018. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-16848/alfredo-el-grande/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Alfredo el Grande." Traducido por José Alejandro Tapia Reyes. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 24 abr 2018. Web. 24 ene 2022.

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