El gobierno en el antiguo Egipto

Definición

Joshua J. Mark
por , traducido por Miriam López
Publicado el 13 octubre 2016
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Disponible en otros idiomas: Inglés, Sueco
The Seated Scribe (by Mindy McAdams, CC BY-NC-ND)
El escriba sentado
Mindy McAdams (CC BY-NC-ND)

El gobierno del antiguo Egipto era una monarquía teocrática, ya que el rey gobernaba por mandato de los dioses y en principio se le consideraba un intermediario entre los seres humanos y la divinidad, y representaba la voluntad de los dioses a través de las leyes y las políticas aprobadas.

La existencia de un gobierno central en Egipto se hizo evidente hacia el año 3150 a. C., cuando el rey Narmer unificó el país, aunque ya debió existir alguna forma de gobierno antes de esa fecha. Obviamente, los reyes escorpión del periodo predinástico en Egipto (hacia 6000-3150 a. C.) tenían una forma de gobierno monárquico, pero se desconoce su funcionamiento exacto.

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Los egiptólogos del siglo XIX d. C. dividieron la historia del país en periodos para aclarar y gestionar su campo de estudio. Los periodos en los que había un gobierno central fuerte se denominan "reinos", mientras que aquellos en los que había desunión o no existía un gobierno central se llaman "periodos intermedios". Al examinar la historia egipcia debemos entender que estas denominaciones son modernas; los antiguos egipcios no reconocían ninguna demarcación entre periodos de tiempo con estos términos. Los escribas del Reino Medio de Egipto (c. 2040-1782 a. C.) podrían considerar la época del primer periodo intermedio (2181-2040 a. C.) como "época de penurias", pero el periodo carecía de nombre oficial.

La forma de gobierno de Egipto permaneció casi incambiado desde el 3150 a.C. hasta el 30 a.C.

El funcionamiento del gobierno cambió ligeramente a lo largo de los siglos y estableció su patrón básico en la I Dinastía de Egipto (c. 3150 - c. 2890 a. C.). El rey gobernaba el país con un visir como segundo al mando, funcionarios, escribas, gobernadores regionales (conocidos como nomarcas), alcaldes de las ciudades y, tras el segundo periodo intermedio (c. 1782 - c. 1570 a.C.), una fuerza policial. El rey se pronunciaba, decretaba leyes y encargaba proyectos de construcción desde su palacio en la capital, y su palabra era aplicada por la burocracia, necesaria para administrar el gobierno en el país. La forma de gobierno de Egipto permaneció casi incambiada desde el 3150 a. C. hasta el 30 a. C., cuando el país fue anexionado por Roma.

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Periodo dinástico temprano y reino antiguo

El gobernante era conocido como "rey" hasta el Reino Nuevo de Egipto (1570-1069 a. C.), cuando se empezó a utilizar el término "faraón" ("Gran Casa", en referencia a la residencia real). El primer rey fue Narmer (también conocido como Menes), que estableció un gobierno central tras unificar el país, probablemente con medios militares. La economía de Egipto se basaba en la agricultura y utilizaba un sistema de trueque. Los campesinos de clase baja cultivaban la tierra, entregaban el trigo y otros productos al noble terrateniente (y se quedaban con una modesta parte para ellos), quien entregaba los productos al gobierno para que los comercializara o los distribuyera a toda la comunidad.

Bajo el reinado del sucesor de Narmer, Hor-Aha (c. 3100-3050 a. C.) se inició un evento conocido como Shemsu Hor (Seguimiento de Horus) que se convertiría en una práctica habitual para los reyes posteriores. El rey y su séquito recorrían el país y hacían visible la presencia y el poder del rey a sus súbditos. El egiptólogo Toby Wilkinson comenta:

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El Shemsu Hor habría cumplido varios objetivos a la vez: permitía al monarca ser una presencia visible en la vida de sus súbditos, a sus funcionarios seguir de cerca todo lo que ocurría en el país, aplicando políticas, resolviendo disputas e impartiendo justicia; sufragaba los gastos de mantenimiento de la corte y eliminaba la carga de mantenerla todo el año en un solo lugar y, por último, facilitaba la evaluación y recaudación sistemática de impuestos. Un poco más tarde, en la II Dinastía, la corte reconoció explícitamente el potencial actuarial del Seguimiento de Horus. A partir de entonces, el evento se combinó con un censo formal de la riqueza agrícola del país. (44-45)

El Shemsu Hor (más conocido hoy en día como el recuento de ganado egipcio) se convirtió en el medio por el que el gobierno evaluaba la riqueza individual y recaudaba impuestos. Cada distrito (nomo) se dividía en provincias con un nomarca que administraba el funcionamiento del nomo, funcionarios provinciales de menor rango y alcaldes de las ciudades. En lugar de confiar en que un nomarca informara con exactitud de su riqueza al rey, éste y su corte viajaban para evaluar esa riqueza en persona. Así, el Shemsu Hor se convirtió en un importante acontecimiento anual (más tarde bianual) en la vida de los egipcios y, mucho más tarde, proporcionaría a los egiptólogos los reinados aproximados de los reyes, ya que el Shemsu Hor siempre se registraba por reinado y año.

Los recaudadores de impuestos seguían la valoración de los funcionarios del séquito del rey y recogían una determinada cantidad de productos de cada nomo, provincia y ciudad, que iban al gobierno central. Entonces el gobierno utilizaba esos productos en el comercio. A lo largo del periodo dinástico temprano, este sistema funcionó tan bien que en la época de la III Dinastía de Egipto (c. 2670-2613 a. C.) se iniciaron proyectos de construcción que requerían costes considerables y mano de obra eficiente; el más conocido y duradero fue la Pirámide Escalonada del rey Djoser. Durante el Reino Antiguo (c. 2613-2181 a. C.) el gobierno era lo suficientemente rico como para construir monumentos aún más grandes, como las pirámides de Giza.

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La persona más poderosa del país después del rey era el visir. A veces había dos visires, uno para el Alto y otro para el Bajo Egipto. El visir era la voz del rey y su representante y solía ser un pariente o alguien muy cercano al monarca. El visir gestionaba la burocracia del gobierno y delegaba las responsabilidades según las órdenes del rey. Durante el Reino Antiguo, los visires se encargaban de los proyectos de construcción y la gestión de otros asuntos.

Imhotep
Imhotep
Trustees of the British Museum (Copyright)

Hacia el final del Reino Antiguo, los visires se hicieron menos vigilantes a medida que se acomodaron en su posición. La gran riqueza del gobierno se destinaba a estos enormes proyectos de construcción en Giza, en Abusir, Saqqara y Abydos, y los sacerdotes que administraban los complejos de templos en estos lugares, así como los nomarcas y gobernadores provinciales, se hacían cada vez más y más ricos. A medida que crecía su riqueza, también lo hacía su poder y, conforme crecía su poder, menos se preocupaban por lo que el rey pensara o lo que su visir les ordenaba. El aumento del poder de los sacerdotes y de los nomarcas supuso un declive del gobierno central que, combinado con otros factores, provocó el colapso del Reino Antiguo.

Primer periodo intermedio y reino medio

A principios del primer periodo intermedio, los reyes seguían gobernando desde su capital, Menfis, pero tenían muy poco poder. Los nomarcas administraban sus propias regiones, recaudaban sus propios impuestos, construían sus propios templos y monumentos en su honor y encargaban sus propias tumbas. Los primeros reyes del primer periodo intermedio (dinastías VII-X) fueron tan ineficaces que sus nombres apenas se recuerdan y sus fechas se confunden con frecuencia. Por el contrario, el poder de los nomarcas creció de forma constante. La historiadora Margaret Bunson explica su función tradicional antes del primer periodo intermedio:

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El poder de estos gobernantes locales se modificó en épocas de faraones fuertes, pero por lo general servían al gobierno central, aceptando el papel tradicional del Primero Bajo el Rey. Este rango denotaba el derecho de un funcionario a administrar un nomo o provincia en nombre del faraón. Estos funcionarios estaban a cargo de los tribunales de la región, la tesorería, las oficinas de tierras, los programas de conservación, la milicia, los archivos y los almacenes de la región. Informaban al visir y a la tesorería real de los asuntos de su jurisdicción. (103)

Sin embargo, durante el primer periodo intermedio, los nomarcas utilizaron sus crecientes recursos para servirse a sí mismos y a sus comunidades. Los reyes de Menfis, quizás en un intento por recuperar parte de su prestigio perdido, trasladaron la capital a Heracleópolis, pero no tuvieron más éxito allí que en la antigua capital.
Hacia 2125 a. C. un señor conocido como Intef I ascendió al poder en una ciudad provincial llamada Tebas, en el Alto Egipto, e inspiró a su comunidad a rebelarse contra los reyes de Menfis. Sus acciones inspirarían a los que le sucedieron y finalmente darían lugar a la victoria de Mentuhotep II sobre los reyes de Heracleópolis hacia el 2040 a. C., dando comienzo al el Reino Medio.

Mentuhotep II reinó desde Tebas. Aunque había expulsado a los antiguos reyes e iniciado una nueva dinastía, siguió el modelo de gobierno del Reino Antiguo. Los egipcios consideraban el Reino Antiguo como una gran época en la historia de Egipto, y las pirámides y los amplios complejos de Giza y otros lugares eran potentes recordatorios de la gloria del pasado. Uno de los viejos patrones que mantuvo, que se había descuidado durante la última parte del Reino Antiguo, fue la duplicación de organismos para el Alto y el Bajo Egipto, como explica Bunson:

Las oficinas administrativas del gobierno central eran en general duplicados exactos de las agencias provinciales tradicionales, con una importante diferencia: en la mayoría de los periodos las oficinas eran dobles, una para el Alto Egipto y otra para el Bajo Egipto. Esta dualidad se trasladó a la arquitectura, dotando a los palacios de dos entradas, dos salones del trono, etc. La nación se consideraba a sí misma como un todo, pero había ciertas tradiciones que se remontaban a los legendarios antepasados del norte y del sur, a los reyes semidivinos del periodo predinástico y al concepto de simetría. (103)

La duplicación de organismos no solo honraba por igual al norte y al sur de Egipto, además mantenía un control más estricto de ambas regiones, hecho de gran importancia para el rey. El sucesor de Mentuhotep II, Amenemhat I (c. 1991 - c. 1962 a. C.), trasladó la capital a Iti-tawy, cerca de Lisht, y continuó con las antiguas políticas, enriqueciendo el gobierno lo suficientemente rápido como para iniciar sus propios proyectos de construcción. Su traslado de la capital de Tebas a Lisht podría haber sido un intento de unificar aún más Egipto llevando el gobierno al centro del país en lugar de hacia el sur. En un esfuerzo por frenar el poder de los nomarcas, Amenemhat I creó el primer ejército permanente de Egipto directamente bajo el control del rey. Anteriormente, los ejércitos se reunían por reclutamiento en los diferentes distritos y el nomarca enviaba sus hombres al rey, lo cual otorgó a los nomarcas un gran poder, ya que la lealtad de los hombres recaía en su comunidad y en su gobernante regional. Un ejército permanente, leal en primer lugar al rey, fomentaba el nacionalismo y una mayor unidad.

Mentuhotep II Head
Cabeza de Mentuhotep II
Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

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El sucesor de Amenemhat I, Senusret I (c. 1971 - c. 1926 a.C.) continuó con sus políticas y enriqueció aún más el país a través del comercio. Es Senusret I quien construye por primera vez un templo a Amón en Karnak e inicia la construcción de una de las mayores estructuras de la religión egipcia jamás construidas. Los fondos que el gobierno necesitaba para esos enormes proyectos procedían del comercio, y para comerciar, los funcionarios cobraban impuestos al pueblo de Egipto. Wilkinson explica este proceso:

Cuando se trataba de recaudar impuestos, en una relación de proporción con los productos agrícolas, debemos suponer que una red de funcionarios operaba en nombre del Estado en todo Egipto. No cabe duda de que sus esfuerzos estaban respaldados por medidas coercitivas. Las inscripciones que dejaban algunos de estos funcionarios, en su mayoría en forma de impresiones de sellos, nos permiten recrear el funcionamiento de la tesorería, que fue con mucho el departamento más importante desde el comienzo de la historia de Egipto. Los productos agrícolas recaudados como ingresos del gobierno se trataban de dos formas. Una parte iba directamente a los talleres estatales para la fabricación de productos secundarios, como sebo y cuero de ganado, carne de cerdo, tejido de lino, pan, cerveza y cestería. Algunos de estos productos de valor añadido se comercializaban e intercambiaban con beneficios, lo que generaba más ingresos para el gobierno; otros se redistribuían como pago a los empleados del estado, lo que financiaba la corte y sus proyectos. La parte restante de la producción agrícola (en su mayor parte grano) se almacenaba en los graneros del gobierno, probablemente situados por todo Egipto en importantes centros regionales. Una parte del grano almacenado se utilizaba en bruto para financiar las actividades de la corte, pero una parte importante se apartaba como reserva de emergencia, que se utilizaba en caso de mala cosecha para evitar una hambruna generalizada. (45-46)

Los nomarcas del Reino Medio cooperaban plenamente con el rey enviando recursos, en gran medida porque su autonomía era ahora respetada por el trono como nunca antes. El arte egipcio del Reino Medio es mucho más variado que el del Reino Antiguo, lo que sugiere que se valoraban más los gustos regionales y los estilos propios que las formas aprobada y regulada por la corte. Además, las cartas de la época dejan claro que los reyes de la XII Dinastía concedían a los nomarcas un respeto que no habían conocido durante el Reino Antiguo. Bajo el reinado de Senusret III (c. 1878 - 1860 a. C.) se redujo el poder de los nomarcas y se reorganizaron los nomos. El título de nomarca desaparece por completo de los registros oficiales durante el reinado de Senusret III, lo que sugiere que fue abolido. Los gobernantes provinciales ya no gozaban de las libertades que habían disfrutado anteriormente, pero seguían beneficiándose de su posición; ahora solo estaban bajo el control del gobierno central de manera más firme.

La dinastía XII del Reino Medio de Egipto (c. 2040 - 1802 a. C.) se considera la "edad de oro" del gobierno, el arte y la cultura egipcia, con la creación de algunas de las obras literarias y artísticas más importantes, la economía era robusta y un gobierno central fuerte potenciaba el comercio y la producción. La producción masiva de artefactos como la estatuaria (las muñecas shabti, por ejemplo) y la joyería durante el primer periodo intermedio había conducido al aumento del consumismo de masas, que continuó durante el Reino Medio, con una mayor destreza produciendo obras de mayor calidad. La XIII Dinastía (c. 1802 - c. 1782 a. C.) fue más débil que la XII. La comodidad y el alto nivel de vida del Reino Medio disminuyeron a medida que los gobernadores regionales volvieron a asumir más poder, los sacerdotes amasaron más riqueza y el gobierno central se volvió cada vez más ineficaz. En el extremo norte de Egipto, en Avaris, unas gentes semitas se habían asentado en torno a un centro comercial y, durante la XIII Dinastía, este pueblo aumentó su poder hasta afirmar su propia autonomía y expandir su control de la región. Eran los hicsos ("reyes extranjeros"), cuyo ascenso señala el final del Reino Medio y el comienzo del segundo periodo intermedio de Egipto.

Segundo periodo intermedio y reino nuevo

Los escritores egipcios posteriores caracterizaron la época de los hicsos como caótica y afirmaron que invadieron y destruyeron el país. En realidad, los hicsos admiraban la cultura egipcia y la adoptaron como propia. Aunque realizaron incursiones en ciudades egipcias como Menfis, llevándose estatuas y monumentos a Avaris, vestían como egipcios, adoraban a los dioses egipcios e incorporaron elementos del gobierno egipcio al suyo propio.

El gobierno egipcio de Ity-tawi, cerca de Lisht, ya no podía controlar la región y dejó abandonado el Bajo Egipto en manos de los hicsos, trasladando la capital a Tebas. Mientras los hicsos ganaban poder en el norte, los kushitas avanzaban en el sur y recuperaban las tierras que Egipto había conquistado bajo Senusret III. Los egipcios de Tebas toleraron esta situación hasta que hacia el año 1580 a. C. el rey egipcio Seqenenra Taa (también conocido como Ta'O) se sintió insultado y desafiado por el rey hicso Apepi y lo atacó. Esta iniciativa fue retomada y fomentada por su hijo Kamose (c. 1575 a. C.) y finalmente por su hermano Ahmose I (c. 1570 - c. 1544 a. C.), que derrotó a los hicsos y los expulsó de Egipto.

Con la victoria de Ahmose I comienza el periodo conocido como el Reino Nuevo de Egipto, la época más conocida y mejor documentada de la historia egipcia. En esta época, el gobierno egipcio se reorganizó y reformó ligeramente, de modo que ahora la jerarquía iba desde el faraón en la cúspide, hasta el visir, el tesorero real, el general del ejército, los veedores (supervisores de los lugares de gobierno como las obras) y los escribas que llevaban los registros y transmitían la correspondencia.

Stela of Ptahmay
Estela de Ptahmay
Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

El Reino Nuevo también vio la institucionalización de la fuerza policial que se inició bajo Amenemhet I. Sus primeras unidades policiales eran miembros de las tribus beduinas que vigilaban las fronteras pero tenían poco que ver con el mantenimiento de la paz doméstica. La policía del Reino Nuevo eran Medjay, guerreros nubios que habían luchado contra los hicsos con Ahmose I y habían sido recompensados con el nuevo cargo. El visir organizaba la policía bajo la dirección del faraón y delegaba la autoridad en funcionarios inferiores que dirigían las distintas patrullas de la policía estatal. La policía vigilaba los templos y los complejos mortuorios, aseguraba las fronteras y controlaba la inmigración, vigilaba las tumbas reales y los cementerios, y supervisaba a los trabajadores y esclavos de las minas y las canteras de roca. Bajo el reinado de Ramsés II (1279-1213 a.C.), los medjay fueron sus guardaespaldas personales. Durante la mayor parte de su mandato mantuvieron la paz en las fronteras e intervinieron en los asuntos de los ciudadanos bajo la dirección de un funcionario superior. Con el tiempo, algunos de estos cargos pasaron a ser ocupados por sacerdotes, como explica Bunson:

Las unidades de policía de los templos normalmente estaban compuestas por sacerdotes encargados de mantener la santidad de los complejos de los templos. Los reglamentos relativos al sexo, el comportamiento y la actitud durante y antes de todas las ceremonias rituales exigían una cierta vigilancia y los templos tenían a su propia gente disponible para garantizar la armonía. (207)

La policía del templo debía estar especialmente ocupada durante las fiestas religiosas, ya que en muchas de ellas (como la de Bastet o Hathor) se animaba a beber en exceso y a desinhibirse.

El Nuevo Reino también fue testigo de la reforma y expansión del ejército. La experiencia de Egipto con los hicsos les había demostrado la facilidad con la que una potencia extranjera podía dominar su país, y no estaban interesados en vivir esa experiencia de nuevo. Ahmose I fue el primero en concebir la idea de crear zonas de amortiguación alrededor de las fronteras de Egipto para mantener la seguridad del país, pero esta idea fue llevada a cabo por su hijo y sucesor Amenhotep I (c. 1541 - 1520 a. C.).

El ejército que Ahmose I dirigió contra los hicsos estaba formado por egipcios, reclutas y mercenarios extranjeros como los medjay. Amenhotep I entrenó a un ejército egipcio de profesionales y lo llevó a Nubia para completar las campañas de su padre y recuperar las tierras perdidas durante la XIII Dinastía. Sus sucesores continuaron la expansión de las fronteras de Egipto, pero ninguno más que Tuthmosis III (1458-1425 a. C.), que estableció el Imperio egipcio conquistando tierras desde Siria hasta Libia y bajando por Nubia.

En la época de Amenhotep III (1386-1353 a. C.), Egipto era un vasto imperio con acuerdos diplomáticos y comerciales con otras grandes naciones como los hititas, Mitanni, el Imperio asirio y el Reino de Babilonia. Amenhotep III gobernaba un país tan vasto y seguro que pudo centrarse en la construcción de monumentos. De hecho, construyó tantos que los primeros egiptólogos le atribuyeron un reinado excepcionalmente largo.

Amenhotep III
Amenhotep III
Trustees of the British Museum (Copyright)

Su hijo desharía en gran medida todos los grandes logros del Nuevo Reino mediante una reforma religiosa que socavó la autoridad del faraón, destruyó la economía y perjudicó las relaciones con otras naciones. Akenatón (1353-1336 a. C.), tal vez en un intento de neutralizar el poder político de los sacerdotes de Amón, prohibió todos los cultos religiosos del país excepto el de su dios personal Atón. Cerró los templos y trasladó la capital de Tebas a una nueva ciudad que construyó en la región de Amarna, llamada Akhetatón, donde se refugió con su esposa Nefertiti y su familia y descuidó los asuntos de Estado.

La posición del faraón estaba legitimada por su adhesión a la voluntad de los dioses. Los templos de Egipto no eran solo lugares de culto, sino fábricas, dispensarios, talleres, centros de asesoramiento, casas de curación, centros educativos y culturales. Al cerrarlos, Akenatón detuvo el impulso del Nuevo Reino mientras encargaba la construcción de nuevos templos y santuarios según su creencia monoteísta en el dios único Atón. Su sucesor, Tutankamón (1336-1327 a. C.) revertió su política, devolvió la capital a Tebas y reabrió los templos, pero no vivió lo suficiente para completar el proceso. El faraón Horemheb (1320-1295 a. C.) se encargó de borrar cualquier prueba de la existencia de Akenatón. Horemheb devolvió a Egipto una cierta posición social frente a otras naciones, mejoró la economía y reconstruyó los templos que habían sido destruidos, pero el país nunca alcanzó las cotas que había conocido bajo Amenhotep III.

El gobierno del Reino Nuevo comenzó en Tebas, pero Ramsés II lo trasladó al norte, a una nueva ciudad que construyó en el lugar de la antigua Avaris, Pi Ramsés. Tebas continuó siendo un importante centro religioso principalmente por el Gran Templo de Amón en Karnak al que contribuyeron todos los faraones del Reino Nuevo. Las razones del traslado de Ramsés II no están claras, pero una de sus consecuencias fue, con la capital del gobierno lejos, en Pi Ramsés, la libertad total de los sacerdotes de Amón en Tebas, que aumentaron su poder hasta el punto de rivalizar con el faraón. El Reino Nuevo terminó cuando los sumos sacerdotes de Tebas gobernaron desde esa ciudad mientras el último de los faraones del Reino Nuevo luchaba por mantener el control desde Pi Ramsés.

Egyptian King-list
Lista real egipcia
Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Periodo tardío y período ptolemáico

Egipto volvió a dividirse al entrar en el tercer periodo intermedio (1069-525 a. C.). El gobierno de Tebas reclamaba la supremacía, al tiempo que reconocía la legitimidad de los gobernantes de Pi Ramsés y se casaba con ellos. La división del gobierno debilitó a Egipto, que empezó a degenerar en guerras civiles durante el periodo tardío (c. 664-332 a. C.). En esta época, los aspirantes a gobernantes de Egipto lucharon entre sí utilizando mercenarios griegos que, con el tiempo, perdieron el interés por la lucha y crearon sus propias comunidades en el valle del río Nilo.

En los años 671 y 666 a. C. los asirios invadieron y tomaron el control del país, y en el 525 a. C. lo hicieron los persas. Bajo el dominio persa, Egipto se convirtió en una satrapía con capital en Menfis y, al igual que los asirios antes que ellos, los persas ocuparon todos los puestos de poder. Cuando Alejandro Magno conquistó Persia, tomó Egipto en el 331 a. C., se hizo coronar faraón en Menfis y colocó a sus macedonios en el poder.

Tras la muerte de Alejandro, su general Ptolomeo (323-285 a. C.) fundó la dinastía ptolemaica, que duró del 323 al 30 a. C. Los ptolomeos, al igual que los hicsos antes que ellos, admiraban mucho la cultura egipcia y la incorporaron a su gobierno. Ptolomeo I intentó mezclar las culturas de Grecia y Egipto para crear un país armonioso y multinacional (y lo consiguió), pero no duró mucho más allá del reinado de Ptolomeo V (204-181 a. C.). Bajo el reinado de Ptolomeo V, el país volvió a rebelarse con un gobierno central débil. El último faraón ptolemaico de Egipto fue Cleopatra VII (69-30 a. C.), y tras su muerte el país fue anexionado por Roma.

Legado

La teocracia monárquica de Egipto duró más de 3000 años, creando y manteniendo una de las mayores culturas antiguas del mundo. Muchos de los dispositivos, artefactos y prácticas actuales se originaron en los periodos más estables de Egipto, los Reinos Antiguo, Medio y Nuevo, cuando existía un gobierno central fuerte que proporcionaba la estabilidad necesaria para la creación de arte y cultura.

Egyptian Scribe's Palette
Paleta del escriba egipcio
Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

Los egipcios inventaron el papel y la tinta de colores, avanzaron en el arte de la escritura, fueron los primeros en utilizar ampliamente los cosméticos, inventaron el cepillo de dientes, la pasta de dientes y las pastillas de menta, avanzaron en conocimientos y prácticas médicas como la reparación de huesos rotos y las cirugías, crearon los relojes de agua y los calendarios (dando origen al calendario de 365 días que se utiliza hoy en día), y perfeccionaron el arte de la elaboración de la cerveza, los avances agrícolas como el arado tirado por bueyes, e incluso la práctica de llevar pelucas.

Los reyes y posteriormente los faraones del antiguo Egipto comenzaban sus reinados ofreciéndose al servicio de la diosa de la verdad, Ma'at, que personificaba la armonía y el equilibrio universales y encarnaba el concepto de ma'at, tan importante para la cultura egipcia. Al mantener la armonía, el rey de Egipto proporcionaba al pueblo una cultura que fomentaba la creatividad y la innovación. Cada rey comenzaba su reinado "presentando a Ma'at" a los demás dioses del panteón egipcio como forma de asegurarles que seguiría sus preceptos y de animar a su pueblo a hacer lo mismo durante su reinado. Durante la mayor parte, el gobierno del antiguo Egipto mantuvo este pacto divino con sus dioses, lo que dio como resultado la gran civilización del antiguo Egipto.

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Sobre el traductor

Miriam López
I'm a translator and interpreter in an ever-changing world. I love languages and getting to know other cultures. Travelling has become the nearest way to learn from each other these days.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Escritor independiente y antiguo profesor de filosofía a tiempo parcial en el Marist College de Nueva York, Joshua J. Mark ha vivido en Grecia y Alemania y ha viajado por Egipto. Ha sido profesor universitario de historia, escritura, literatura y filosofía.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2016, octubre 13). El gobierno en el antiguo Egipto [Ancient Egyptian Government]. (M. López, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-15007/el-gobierno-en-el-antiguo-egipto/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "El gobierno en el antiguo Egipto." Traducido por Miriam López. World History Encyclopedia. Última modificación octubre 13, 2016. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-15007/el-gobierno-en-el-antiguo-egipto/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "El gobierno en el antiguo Egipto." Traducido por Miriam López. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 13 oct 2016. Web. 07 jul 2022.

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