Los Antiguos Celtas

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Definición

Mark Cartwright
por , traducido por Waldo Reboredo Arroyo
Publicado el 01 abril 2021
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Texto original en inglés: Ancient Celts

Celtic Parade Helmet (by Xuan Che, CC BY-NC-SA)
Casco Ceremonial Celta
Xuan Che (CC BY-NC-SA)

Los antiguos celtas eran diversos grupos tribales que vivieron en regiones de Europa central y occidental hacia el final de la Edad de Bronce y durante la Edad de Hierro (c. 700 a. C. al 400 d. C.). Así nombrados por los escritores del pasado, estas tribus y sus culturas migraron y se establecieron en distintos territorios, desde Portugal hasta Turquía.

Aunque eran diferentes tribus y nunca formaron un estado unificado, los celtas de la antigüedad estaban vinculados por el lenguaje, por marcadas similitudes en el arte, la manera de conducir la guerra, la religión y las prácticas de inhumación. Si bien la cultura de los celtas fue absorbida por el Imperio Romano a partir del siglo I d. C., el pueblo celta continuó prosperando en zonas remotas de Europa, como Irlanda y el norte de las Islas Británicas, donde aún se hablan las lenguas celtas.

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Los ´Celtas´ – Definición y Problemas

El término ´celtas´, acuñado por los escritores de la antigüedad, se utiliza por lo regular para referirse a los pueblos que vivieron en la Europa de la Edad de Hierro antes de la conquista romana, en regiones al norte del Mediterráneo. Sin embargo, la etiqueta es problemática. Ello se debe a que esos pueblos no formaban parte de un estado unificado, sino que pertenecían a una multitud de tribus que en su mayoría no mantenían contacto directo entre ellas. La designación aún es útil por su conveniencia, pero enmascara las complejas relaciones que existían entre las distintas tribus del centro y occidente de Europa, la superposición en tiempo y espacio de algunas características culturales y el aislamiento y carácter único de otras cualidades similares. La Edad de Hierro europea fue, sin duda, un período cultural de vibrante interacción cultural, relaciones comerciales, guerras y migraciones.

EL HIERRO REEMPLAZÓ AL BRONCE Y SE CONVIRTIÓ EN EL METAL DE PREFERENCIA PARA LA ELABORACIÓN DE ARMAS Y HERRAMIENTAS MÁS FUERTES Y DURADERAS

Orígenes: Urnfield, Hallstatt y La Tène

La mayoría de los investigadores coincide en que los orígenes de la cultura celta se pueden rastrear hasta llegar a tres grupos culturales más antiguos, superpuestos y estrechamente relacionados entre sí. El primero de estos es la cultura de Urnfield de la Edad de Bronce tardía, ubicada en los alrededores del alto Danubio desde c. 1300 a. C. Su nombre deriva de la práctica común de emplear urnas para guardar y enterrar los restos incinerados de los fallecidos. Estas gentes permanecen en la oscuridad debido a la falta de evidencias arqueológicas. Desde principios del primer milenio a. C., entre sus siglos I al III, se difundió por Europa la tecnología de la elaboración del hierro. Como consecuencia el hierro reemplazó al bronce y se convirtió en el metal de preferencia para la elaboración de armas y herramientas más fuertes y duraderas.

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Map of Hallstatt & La Tène Cultures
Mapa de las Culturas Hallstatt y La Tène
Dbachmann (GNU FDL)

El segundo grupo proto-celta fue la cultura de Hallstatt, nombre de la localidad en Austria Superior en donde existió desde c. 1200 hasta 450 a. C., alcanzando su máximo desarrollo entre los siglos VIII al VI a. C. La cultura de Hallstatt cubre lo que hoy es el occidente de Austria, el sur de Alemania, Suiza y el este de Francia, por una parte y Austria oriental, Bohemia y parte de los Balcanes, por el otro. Fue en la parte occidental de esta área donde eventualmente se desarrollaron lo que podríamos llamar ´celtas de la antigüedad´. Es probable que la cultura de Hallstatt se haya expandido por distintos medios, tales como el comercio, las alianzas tribales, los casamientos, la imitación y la migración. Este pueblo prosperó gracias a los depósitos locales de sal, hierro y cobre; materias primas con las que comerciaban a través de las rutas navegables. El comercio alcanzó por el sur a las culturas mediterráneas de los etruscos, en Italia y a las colonias griegas de Francia, lo cual se demuestra por la presencia en los túmulos de enterramiento de Hallstatt de bienes importados y preciosas joyas de oro y ámbar. La cultura de Hallstatt entró en decadencia en el siglo V a. C., es probable que a causa del agotamiento de recursos, el incremento de la competencia entre las tribus y el cambio de las rutas comerciales hacia nuevos destinos.

LOS CENTROS LA TÈNE TUVIERON PARTICULAR ÉXITO EN LOS ALREDEDORES DE RÍOS IMPORTANTES COMO EL LOIRA, MARNE, MOSELA Y ELBA.

El tercer grupo que resultó significativo en la formación de lo que propiamente es la cultura celta es el de La Tène (c. 450 - c.50 a. C.), nombre de la localidad suiza ubicada en la costa norte del Lago Neuchâtel. La cultura de La Tène, mejor descrita como un grupo de diversas tribus que compartían rasgos comunes en el arte y la religión, estuvo asentada en un amplio arco que cubría el centro y occidente de Europa y que abarcaba desde Irlanda hasta Rumanía. Sus características culturales incluyen la forma de trabajar el hierro, las ofrendas votivas en las fuentes de las aguas, el depósito de armas en las tumbas y un arte que sigue patrones de diseños geométricos, vegetales y espirales. Una vez más, hay una multitud de evidencias acerca del comercio con los estados del Mediterráneo. Los centros La Tène tuvieron particular éxito en los alrededores de ríos importantes como el Loira, Marne, Mosela y Elba. La cultura La Tène no se corresponde con exactitud con los pueblos celtas, ya que existió en zonas que no estaban ocupadas por ellos, citándose como ejemplo la Dinamarca de habla germana. No obstante, aunque se usa por los arqueólogos para clasificar artefactos, es común (si bien impreciso) el empleo del término La Tène como sinónimo de la cultura celta de la Europa de la mitad inicial del primer milenio a. C.

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La Lengua Celta

Uno de las cuestiones más notables acerca de la conexión existente entre muchos de los pueblos de la Europa de la Edad de Hierro es su lenguaje común: el celta. Esta habla es una rama de la familia de lenguajes Indo-Europeos. Los expertos han dividido las lenguas celtas en dos grupos: celta insular y celta continental. Este último dejó de utilizarse en la mayoría de los lugares a partir del período de la Roma imperial; por desdicha los únicos ejemplos que sobreviven son las menciones que del mismo se hacen en las obras de escritores griegos y romanos, algunos cortos restos de inscripciones triviales grabadas en alfarería y estelas funerales votivas. De este grupo, el más documentado es el galo.

Los grupos de lenguajes del celta insular son dos: el británico o britónico (bretón, córnico y galés) y el goidélico (irlandés y sus derivados medievales, gaélico escocés y manés). El britónico se hablaba en las Islas Británicas en el período romano. A partir del mismo evolucionó el cúmbrico (extinto desde la época medieval), el córnico (que no se habló más después del siglo XVIII d. C., pero que ha revivido en tiempos recientes), el bretón (introducido con probabilidad en el siglo V d. C. por colonizadores británicos, no conectado con el galo) y el galés, que hasta la fecha se habla. La prueba más antigua acerca de la existencia del irlandés-goidélico data del siglo V d. C., que luego evolucionó al irlandés medio (c. 950-1200 d. C.), metamorfoseándose después de nuevo para convertirse en el irlandés moderno, que hoy día continúa hablándose.

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La Religión Celta

La segunda característica común a todos los pueblos de la antigüedad que denominamos celtas, es su religión. Esta era una religión politeísta con multitud de dioses, aunque nuestro conocimiento sobre ellos se limita al de los autores clásicos, dada la falta de obras escritas por los propios celtas. Existían variaciones según la región y el siglo de que se tratara, pero las características comunes de la antigua religión celta, incluyen:

  • Reverenciar sotos sagrados y otros sitios naturales como ríos y manantiales.
  • Dedicar a los dioses ofrendas votivas tales como alimentos, armas, sacrificios animales y (raras veces) humanos.
  • Depositar junto a los muertos bienes valiosos y de uso diario, que indica la creencia en la vida después de la muerte.
  • Creer en el poder protector de los tótems, en particular en animales como el ciervo y el jabalí.
  • Reverenciar la cabeza humana, considerada como la ubicación del alma.
  • Usar tabúes para asegurar el cumplimiento de las reglas religiosas y de la comunidad.
  • Celebrar ceremonias por los druidas.

Debido a la negativa de los druidas a poner sus conocimientos por escrito, no han sobrevivido textos, himnos ni oraciones de la religión celta. A los dioses clave se les otorgaban características y poderes totalmente abarcadores, lo que incluye a los Cernunos, “dios con cornamenta” que probablemente representaba la naturaleza y la fertilidad. Otra figura importante es Lugus (conocido como Lugh, en períodos posteriores), quizá el único dios adorado en todo el universo celta, que representaba al sol y se consideraba omnividente y de sabiduría absoluta. Había muchas diosas asociadas a ríos y manantiales sanadores, como Sequana, una personificación del río Sena; Epona estaba vinculada a los caballos.

Celtic God, Gundestrup Cauldron
Dios Celta. Caldera de Gundestrup
Unknown Artist (Public Domain)

Una característica poco usual de los dioses celtas era que algunos se consideraban trinos, en probable representación de tres aspectos diferentes de la misma divinidad. Un ejemplo de trinidad son las tres diosas madres, Matronae, que encarnaban de manera individual los conceptos de fuerza, poder y fertilidad. De los numerosos dioses locales y regionales, muchos se asociaban a cuestiones de la mayor importancia para la vida diaria: la soberanía, la guerra, la identidad tribal, la sanación, la caza y la protección de grupos específicos, como madres y niños. La religión celta recibió influencia griega y romana a partir del siglo II a. C., cuando sus sitios sagrados, que antes habían sido meros claros rodeados por muros de tierra, comenzaron a ser templos más grandes de piedra. Además, algunos dioses greco-romanos se incorporaron al panteón celta.

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La Sociedad Celta

Una vez más, sin registros escritos de primera mano es difícil reconstruir las complejidades de la antigua sociedad celta. No obstante, sabemos que en muchas de sus tribus las relaciones sociales eran jerárquicas. En la cima se encontraban los que dirigían y los guerreros élite, venían después los líderes religiosos y los que actuaban como repositorio de los conocimientos recolectados por la comunidad: los druidas, que estaban exentos del pago de impuestos y del servicio militar. A continuación estaban los artesanos especializados, mercaderes, esclavos y agricultores, que por amplio margen constituían el grupo más numeroso de estas sociedades rurales y agrarias.

Las sociedades celtas se dirigieron primero por monarcas y más tarde por jefes electos, o de manera alternativa, por un pequeño consejo de ancianos. Con el tiempo, muchas tribus se unieron para prestarse ayuda mutua o por volverse dependientes de otras más poderosas, por lo cual pagaban una especie de tributo. Al final del período existían grandes confederaciones de tribus aglutinadas para defenderse de la amenaza común: los romanos. Se conoce que entre los celtas británicos hubo algunas mujeres jefas, por ejemplo Cartimandua, soberana de la tribu de los Brigantes del norte de Inglaterra a mediados del siglo I a. C. y también Boudicca (m. 61 d. C.). También hay pruebas de que las mujeres recibían un trato equivalente al de los hombres en lo que respecta a ser inhumadas con artículos valiosos, como muestra el sepulcro de Viz (s. VI – V a. C.), cerca de Châtillon-sur-Seine, en el noreste de Francia.

Waterloo Helmet
Casco de Waterloo
British Museum (Copyright)

Existía un fuerte sistema de relaciones de parentesco mediante el cual los gobernantes y sus extensas familias dominaban la sociedad, por ser dueños de las tierras y de los ingresos generados por el comercio. Los regentes mantenían la lealtad de sus seguidores mediante la entrega de regalos, la organización de festines típicos y la exhibición pública. Se reforzaban los lazos entre las familias mediante la acogida conjunta de niños entre distintos hogares aristocráticos, método que también se empleaba para vincular en alianza a diferentes tribus. La élite, a través de los mecanismos establecidos, se responsabilizaba con el bienestar y protección de los que le ofrecían algún tipo de servicio, de forma parecida a como ocurría durante el feudalismo en la Edad Media.

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Excepto en lo tocante a los esclavos, no se ha comprobado que existieran reglas que impidieran que un hijo de uno de los grupos sociales entrara en algún momento en otro grupo, siempre que adquiriera suficientes riquezas (mostrando valor en la guerra, por ejemplo), o educación y conocimientos, que para un druida significaba unos 20 años. Julio César (c. 100-44 a. C.) escribió en su Guerra de las Galias que las mujeres celtas de la Galia entregaban a sus esposos una dote que podía ser heredada por ella al morir su pareja. César también anotó que los maridos tenían poder sobre la vida y la muerte de sus esposas e hijos. Se debate mucho por los especialistas si estas valoraciones son precisas y si pueden aplicarse a los celtas de otras áreas.

El Arte Celta

Otra cualidad común a los celtas de toda Europa, junto con el lenguaje y las prácticas religiosas, es la de sus expresiones artísticas. El arte celta, según se ha mencionado arriba, tuvo influencia de otras culturas indígenas de la Edad de Hierro, de culturas vecinas y de las de sus socios comerciales, como los tracios, escitas, griegos, etruscos y romanos y por vía de ellos, de las ideas del Cercano Oriente. Los materiales empleados incluían el barro, la piedra, el hierro, el bronce y el oro, decorados con exóticas adiciones importadas de vidrio, coral y ámbar. Los metales se fundían, grababan, perforaban, dibujaban, incrustaban y se les daba terminación mediante el repoussé (grabado del material por una cara para crear un relieve en la otra cara). Los objetos de arte típicos incluían calderos ornamentados, figuras humanas de madera o piedra arenisca, escudos de bronce, torques de oro, broches (compuestos por anillo y prendedor) y figurillas de animales que servían como ofrendas votivas.

Celtic Heads Sculpture, Entremont
Escultura de Cabezas Celtas, Entremont
Michel Wal (CC BY-SA)

Las características más prominentes del arte celta incluyen:

  • Pasión por las formas fluidas.
  • Representaciones de dioses y guerreros, en particular de las cabezas de estos.
  • Representaciones de animales (reales o imaginarios), en especial ciervos, jabalíes, caballos y perros de caza.
  • Pasión por diseños vegetales complejos, figuras abstractas y líneas espirales entrecruzadas.
  • Deseo de embellecer hasta las cosas funcionales de uso diario.
  • Deseo de trasladar mensajes acerca de ideas religiosas y de poder.

El Comercio en el Mundo Celta

Como ya se ha descrito, las culturas protocélticas de Europa occidental y central habían establecido vínculos comerciales con las culturas mediterráneas, lo cual continuó con los celtas. Además, se importaba estaño de las Islas Británicas, ámbar del Báltico, caballos de Europa oriental y los Balcanes, todo lo cual se usaba o se transfería hacia el sur. Los recursos celtas que se comerciaban incluían sal, esclavos, hierro, oro, telas de lana y pieles. Estas mercancías se cambiaban por vino (en grandes cantidades), plata, bienes suntuarios manufacturados (como garrafas de bronce, alfarería fina de Grecia y cráteras etruscas de bronce), seda y metales preciosos para su empleo en objetos de arte y joyería.

El comercio, además de proveer acceso a recursos escasos, trajo consigo consecuencias secundarias. Se intercambiaban ideas sobre arte, religión y tecnología. Los celtas, por ejemplo, adoptaron la inhumación en sepulturas planas y acuñaban sus propias monedas. También hubo un incremento de la competencia entre las tribus celtas para adquirir los recursos que les eran necesarios para el comercio. El mundo celta expandía sus horizontes y el surgimiento de una élite cada vez más rica traería repercusiones para todo el continente, al comenzar a observar con envidia las tierras más desarrolladas de sus socios comerciales y a su vez, ser observados.

Celtic Torc, Belstead Brook
Torque Celta, Arroyo Belstead
The British Museum (CC BY-NC-SA)

La Guerra Celta

Queda claro que en esta cultura la guerra ocupaba un lugar importante a partir de la cantidad de dioses que se asociaban a la guerra en su antiguo panteón y por el gran número de armas que se depositaban en sus tumbas. La valentía y las proezas en el campo de batalla también eran fundamentales para determinar su estatus en la sociedad. Se describe que en la Galia los guerreros celtas se aclaraban sus largos cabellos con el uso de agua de cal, mientras que en las Islas Británicas pintaban diseños sobre sus cuerpos. Varios autores clásicos también comentan acerca de lo extraño que resultaba que los guerreros celtas entraran desnudos a la batalla y que coleccionaran las cabezas de sus víctimas. Muchos soldados de esas tribus llevaban un torque como collar, lo cual constituía un símbolo de estatus y rango en la comunidad. Existen pruebas acerca de la participación de mujeres en la guerra.

Los guerreros celtas usaban lanzas, espadas largas y escudos característicos rectangulares u ovalados. Los ejércitos empleaban hondas, caballería y carros de guerra, mientras la organización en el campo de batalla se lograba mediante el uso de cuernos de guerra y estandartes. A partir del siglo IV a. C. y con posterioridad, las huestes celtas ocasionaron numerosos problemas a sus vecinos al desplazarse las tribus hacia el oeste, el sur y el este en oleadas que buscaban nuevas oportunidades para enriquecerse; algo a lo que en ocasiones se alude como migración celta. Es un hecho famoso que Brennus, jefe de la tribu gala de los Senones, saqueó Roma en 390 a. C.; también los celtas ocasionaron destrozos cuando saquearon Delfos en el 279 a. C. al atravesar Grecia de camino al Asia, donde se conocieron como Gálatas. Una agrupación de sus tribus atacó de nuevo a los romanos en el 225 a. C. y con frecuencia se aliaban a Cartago en calidad de mercenarios durante las Guerras Púnicas (264-146 a. C.). En el plazo más largo, los ejércitos celtas nunca fueron fuertes contrincantes para sus enemigos helenos y romanos, quienes estaban mejor equipados y entrenados para sostener batallas de mayor envergadura. Sin embargo, una vez conquistados, sus guerreros, quienes siempre habían sido reconocidos por su bravura, pelearon con éxito como mercenarios en muchos ejércitos griegos y romanos.

Battle Between Romans & Celts at Cadbury Castle
Batalla Entre Celtas y Romanos en el Castillo de Cadbury
Ancient Warfare Magazine/ Karwansaray Publishers (Copyright)

Decadencia y Herencia

La primera señal de que el mundo celta enfrentaría verdaderas dificultades fue un sustancial incremento en la competencia por la obtención de recursos y oportunidades de comercio, lo que se manifestó en la construcción de oppida en los siglos I y II a. C. El oppidum era el nombre que recibían los asentamientos romanos más grandes, que ahora se aplica en específico a los sitios fortificados, ubicados por lo general en puntos elevados del territorio, o en llanuras, en lugares que podían defenderse con facilidad, como los recodos de los ríos. Las fortificaciones por lo general consistían en muros de tierra que circundaban el emplazamiento, a veces con un foso exterior. Los Oppida se empleaban como centros de refugio durante la guerra, o como lugares seguros para concentrar talleres de producción y almacenar los recursos de la comunidad.

Este ambiente hostil se deterioró aún más cuando los romanos se propusieron vengarse de los estragos hechos por las migraciones de las tribus celtas durante los dos siglos anteriores, tentadas por el oro y otros recursos que hallarían en una conquista total. En el 125 a. C. los romanos atacaron la tribu Arvemi en Galia y menos de un siglo después, Julio César invadió y conquistó la Galia, a pesar de la fuerte resistencia de líderes como Vercingetorix (82-46 a. C.). El Imperio Romano continuó expandiéndose y se efectuaron agresiones directas contra figuras tan importantes para la comunidad como los druidas, de modo que los celtas continentales y los del sur de las Islas Británicas fueron con el tiempo asimilados por la cultura romana. Los celtas, a pesar de todo, continuaron prosperando en zonas más aisladas como Irlanda y el norte de Inglaterra. Fue desde estas áreas que la cultura celta mantuvo continuidad dentro del período medieval y se expresó de forma muy conspicua en los poemas épicos irlandeses, galeses y escoceses pertenecientes a la literatura de la Edad Media, así como en las artes; todo, por esas fechas, cristianizado. Las viejas tradiciones continuaron viviendo en esos poemas legendarios, en las complejas formas de los diseños curvilíneos presentes en las ilustraciones de los manuscritos, en los omnipresentes broches anillados y en los sofisticados motivos vegetales tallados sobre imponentes cruces pétreas en los patios de las iglesias.

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Sobre el traductor

Waldo Reboredo Arroyo
Interesado en el estudio de las migraciones, costumbres, las artes y religiones de distintas culturas; descubrimientos geográficos y científicos. Vive en La Habana. En la actualidad traduce y edita libros y artículos para la web.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es un escritor de historia radicado en Italia. Sus intereses especiales incluyen la cerámica, la arquitectura, la mitología mundial y el descubrir las ideas que todas las civilizaciones tienen en común. Tiene un máster en Filosofía Política y es el director de publicaciones de la WHE.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2021, abril 01). Los Antiguos Celtas [Ancient Celts]. (W. R. Arroyo, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-140/los-antiguos-celtas/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Los Antiguos Celtas." Traducido por Waldo Reboredo Arroyo. World History Encyclopedia. Última modificación abril 01, 2021. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-140/los-antiguos-celtas/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Los Antiguos Celtas." Traducido por Waldo Reboredo Arroyo. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 01 abr 2021. Web. 08 dic 2021.

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